Cambios y continuidades en la China de Xi Jinping

Cambios y continuidades en la China de Xi Jinping

Por Mariano Turzi

En la polĂ­tica china, el valor mĂĄximo es la estabilidad. Desde este punto de vista, las nuevas autoridades mantendrĂĄn las polĂ­ticas desarrolladas en los Ășltimos años. En este escenario, AmĂ©rica latina es un objetivo clave de la gestiĂłn que se inicia, durante la cual se espera que China se consolide como el segundo socio comercial de la regiĂłn.
 
PhD en Estudios Internacionales (SAIS, Johns Hopkins University), Becario CONICET, profesor de la UTDT


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La estructura de gobernabilidad en la RepĂșblica Popular estĂĄ garantizada por la articulaciĂłn de tres pilares: el Estado, el EjĂ©rcito y el Partido. En la polĂ­tica china, el valor mĂĄximo es la estabilidad, garantizada en la unidad del gobierno, la politizaciĂłn militar y la cohesiĂłn de la direcciĂłn partidaria. Cada una de las tres estructuras corporiza a la vez una visiĂłn fundamental acerca del individuo y su relaciĂłn con la sociedad o cosmovisiĂłn: la confuciana (el Estado), la realista o estratĂ©gica (el EjĂ©rcito) y la comunista (el Partido).

El Estado chino es tributario de los principios del confucianismo. SegĂșn esta concepciĂłn, el hombre solamente puede alcanzar la realizaciĂłn plena en tanto ser social. Ello implica que cada uno ocupa un determinado lugar en el conjunto. Esta jerarquizaciĂłn no es de orden social sino moral, y es por ello que la unidad social de pertenencia puede ser la familia o el Estado. Las relaciones estĂĄn regladas atendiendo a un protocolo que genera obligaciones mutuas de acuerdo con la funciĂłn que cada miembro desempeña.

En la prĂĄctica, el confucianismo ordenĂł la construcciĂłn de la burocracia imperial china: oficiales racionales y estudiosos –mandarines– obedientes de sus deberes como miembros del servicio civil, honestos y virtuosos. Sus cualidades personales de excelencia reflejaban la legitimidad del emperador y garantizaban la justicia del orden social. A pesar de haber transcurrido mĂĄs de mil trescientos años, la concepciĂłn jerĂĄrquica del servicio civil y del orden estratificado como medio para la armonĂ­a social son principios de plena vigencia en la administraciĂłn pĂșblica china actual. En comparaciĂłn con otros paĂ­ses, el tamaño neto del Estado chino –medido en tĂ©rminos de empleo pĂșblico por cantidad de habitantes– es del 3%, casi al nivel de AmĂ©rica latina y un tercio por debajo del promedio global de 4,7%. Sin embargo, el empleo pĂșblico en los niveles locales –provincias, ciudades– es uno de lo mĂĄs altos del mundo, doblando la media global.

La segunda columna sobre la que se apoya el rĂ©gimen chino es el EjĂ©rcito Popular de LiberaciĂłn (ELP). El presidente saliente Hu Jintao definiĂł las tres principales “misiones histĂłricas” del ejĂ©rcito como: consolidar la autoridad de gobierno del Partido Comunista, asegurar la soberanĂ­a, integridad territorial y seguridad domĂ©stica para el desarrollo y salvaguardar los intereses nacionales de China. El ELP es el mayor ejĂ©rcito del mundo, con una fuerza activa de 2,3 millones de efectivos. El gasto militar chino es el segundo del mundo, aunque ello representa el 5,5% del total global (en comparaciĂłn, sĂłlo Estados Unidos fue en 2011 responsable por el 46% del gasto militar global). Pero mĂĄs importante aĂșn, el ELP es el brazo armado del Partido. Esto es de especial importancia si se tiene en cuenta que el presupuesto asignado a seguridad interna superĂł en 2012 al de defensa. La señal es clara: el Partido estĂĄ mĂĄs preocupado por la inestabilidad interna –se registran segĂșn cifras oficiales 274 incidentes o protestas por dĂ­a– que por potenciales enemigos externos. El pensamiento imperante asociado a la estructura del ELP es el estratĂ©gico representado por Sun Tzu. En esencia, es el equivalente oriental del realismo polĂ­tico de TucĂ­dides, Maquiavelo, y Hobbes: el individuo es egoĂ­sta y busca el poder, con lo cual la sociedad es equivalente a una competencia de todos contra todos. Las relaciones entre Estados son competitivas y basadas en el interĂ©s nacional definido en tĂ©rminos de poder.

El tercer elemento que constituye la estructura fundamental de gobierno en china es el Partido Comunista (PCCh), la organizaciĂłn polĂ­tica mĂĄs grande del mundo, con ochenta millones de miembros. La legitimidad del Partido se desprende de haber puesto a China de pie luego su “siglo de humillaciĂłn” frente a potencias coloniales ocupadoras, la invasiĂłn japonesa y los abusos de los nacionalistas del Kuomintang de Chiang Kai-Shek. El establecimiento de la RepĂșblica Popular en 1949 buscĂł trazar un camino absolutamente nuevo para China, haciendo un corte revolucionario con el pasado. En abierta contradicciĂłn con el mandato confuciano de estabilidad y continuidad, la tradiciĂłn comunista trajo consigo la agitaciĂłn revolucionaria. El proyecto ideolĂłgico emancipador de base marxista rechazĂł las jerarquĂ­as tradicionales asiĂĄticas –el afecto padre/hijo, el deber señor/sĂșbdito y el orden mayor/joven– por ocultar la opresiĂłn de clase y el gradualismo por ser una mĂĄscara del conservadurismo. Aun antes del fin de la Guerra FrĂ­a, el PCCh dejĂł de lado la legitimidad basada en el enfrentamiento con el capitalismo y forjĂł un nuevo contrato social con la poblaciĂłn: no basado en la igualdad de los trabajadores sino en la prosperidad de los consumidores. El PCCh mantiene aumentos sostenidos en el nivel de vida a cambio del monopolio de la representaciĂłn polĂ­tica. Pero a las estructuras de gobernabilidad y las tradiciones filosĂłficas deben sumarse los actores, quienes aportan el elemento de la agencia humana en el proceso social. En el proceso dinĂĄmico de interacciĂłn mutua y con efectos recĂ­procos, agencia y estructura se dan forma. Las estructuras condicionan, configurando el universo cognitivo perceptual y delimitando en consecuencia el campo de interpretaciĂłn y respuestas posibles. En el caso de China, la orientaciĂłn sociocultural es mĂĄs interdependiente, a diferencia de la occidental, mĂĄs independiente. La autonomĂ­a y el individualismo estĂĄn por debajo de la armonĂ­a y el colectivismo. El mĂ©rito personal y el logro individual toman un segundo lugar frente a las conexiones personales y los intereses del grupo de referencia. La disposiciĂłn hacia el mundo es mĂĄs situacional y temĂĄtica que taxonĂłmica y el razonamiento mĂĄs holĂ­stico y global que analĂ­tico y lineal. Esto es de vital importancia para entender cĂłmo piensan los nuevos lĂ­deres chinos que asumirĂĄn el poder en los prĂłximos meses y cĂłmo funciona el sistema de toma de decisiones en el que operan.
A medida que China avanzó con su proceso de reforma y apertura iniciado en 1978, ello se tradujo en tasas de crecimiento económico del nueve y medio por ciento anual, convirtiéndose en la segunda economía mundial en términos del Producto Interno Bruto (PIB). Ello ademås tuvo un impacto impresionante en el aumento del ingreso per cåpita. El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) estimó en marzo de 2013 que el aumento del ingreso per cåpita fue superior al nueve mil por ciento. También se ha estimado que en ese mismo período China levantó de la pobreza a mås de seiscientos millones de personas.

Sin embargo, el modelo de desarrollo –y gobernabilidad– del país estuvo demasiado fijado en el crecimiento orientado a la exportación vía el diferencial salarial y la inversión extranjera directa. Estuvo además localizado en las provincias costeras en desmedro del interior, buscando atender la demanda de los países desarrollados más que fomentando el consumo en el mercado interno. Así, se profundizaron los desequilibrios y las desigualdades sectoriales y regionales. China tiene provincias con el PBI per cápita de Qatar (Macao) o Singapur (Hong Kong) y otras con el PBI per cápita de Congo Brazzaville (Tíbet).

Para ello, en 2011 China elabora el XII Plan Quinquenal para la EconomĂ­a Nacional y el Progreso Social, que busca balancear el Ă©nfasis en la velocidad del crecimiento a la calidad y rentabilidad del crecimiento.

Los objetivos incluyen transformar la estructura econĂłmica, dirigiĂ©ndola hacia la ampliaciĂłn de la demanda interna vĂ­a el consumo. De forma no menor, el plan busca elevar la innovaciĂłn cientĂ­fico tecnolĂłgica, a fin de convertir el “hecho en China” al “diseñado” o “creado” en China. La inversiĂłn en infraestructura se reduce a favor de una mayor medida de gastos en educaciĂłn, sanidad, garantĂ­a social, de empleo (en 2012 se crearon doce millones seiscientos mil puestos de trabajo en ciudades y poblados) y vivienda. Esto liberarĂ­a el ahorro interno, facilitando el consumo y la inversiĂłn nacional. Finalmente, el plan propone la creaciĂłn del concepto del “desarrollo ecolĂłgico” bajo en carbono, que consiste en poner Ă©nfasis en el ahorro energĂ©tico y la reducciĂłn de emisiones, acelerar la construcciĂłn de una sociedad economizadora de recursos.

Cambios en los modelos de desarrollo implican un realineamiento de la economĂ­a polĂ­tica interna y de las coaliciones que la sostienen. Colectivamente, la quinta generaciĂłn es la mĂĄs diversa en la historia de la elite china, en tanto formaciĂłn educativa, origen social, lealtades polĂ­ticas y experiencias administrativas o de gobierno. Los revolucionarios comunistas de las generaciones de Mao y Deng eran primordialmente campesinos y soldados. Hombres rĂșsticos, con poca educaciĂłn formal y ninguna exposiciĂłn internacional, aunque con una sagacidad para los asuntos prĂĄcticos como tĂĄctica militar (Mao), espĂ­ritu emprendedor econĂłmico (Deng) o relaciones interpersonales (Zhou Enlai). Los ingenieros tecnĂłcratas constituyeron el nĂșcleo de la tercera y cuarta generaciĂłn. Los nuevos miembros del ComitĂ© Permanente del PolitburĂł son profesionales mayormente de las ciencias sociales: Xi Jinping es ingeniero quĂ­mico pero con posgrado en Derecho; Li Keqiang estudiĂł Derecho y tiene un doctorado en EconomĂ­a; Zhang Gaoli en planificaciĂłn econĂłmica y estadĂ­stica; Zhang Dejiang estudiĂł EconomĂ­a en la Universidad Kim Il Sung de Corea del Norte y Wang Qishan historia en Northwest University. Yu Zhengsheng estudiĂł ingenierĂ­a militar y Liu Yunshan es graduado de la Escuela Central del PCCh, la mayor instituciĂłn educativa para la formaciĂłn de cuadros del Partido. Todos conocen los modos e intereses de Occidente por haber tenido exposiciĂłn al mundo. Sin embargo a algunos los ha hecho mĂĄs aperturistas y flexibles y a otros mĂĄs asertivos y nacionalistas. Estando en MĂ©xico en 2009, Xi Jinping se quejĂł: “Algunos extranjeros con los estĂłmagos llenos y nada mejor que hacer se dedican a apuntarnos con el dedo. China no exporta la revoluciĂłn, no exporta hambre ni pobreza y no fastidia a nadie. ÂżQuĂ© mĂĄs se puede decir?”.

Cada lĂ­der que asume en China debe presentar su propio lema, eslogan y marca del modelo que busca implementar, del curso que desea que tome su gestiĂłn y aspiraciĂłn e interpretaciĂłn de su rol histĂłrico en el camino del socialismo con caracterĂ­sticas chinas.

Jiang Zemin tuvo las “tres representaciones”, Hu Jintao el “desarrollo cientĂ­fico” y el “desarrollo armonioso” y Xi Jinping el “sueño chino”. SegĂșn sus propias palabras, implica la gran revitalizaciĂłn de la naciĂłn china y la prosperidad del paĂ­s, la revigorizaciĂłn de la naciĂłn y el bienestar del pueblo. La dirigencia entrante se encuentra atravesada ademĂĄs por dos corrientes internas: los Taizidang (“prĂ­ncipes”) y los Tuanpai (“cuadros de la liga”, de la militancia en la Juventud Comunista). Las diferencias son intelectuales y de proyectos de paĂ­s, reflejĂĄndose en distintos objetivos de polĂ­tica pĂșblica, agendas econĂłmicas, prioridades sociopolĂ­ticas, modelos de desarrollo y polĂ­ticas exteriores. La coaliciĂłn taizidang representa mayormente los intereses de ciudades ricas en provincias costeras. Vinculados a la exportaciĂłn y las finanzas, responden a patrones liberales, como favorecer la inserciĂłn a los mercados mundiales, y focalizarse en potenciar el crecimiento.

La coaliciĂłn tuanpai hunde sus raĂ­ces en el interior, en el sector rural y las provincias menos desarrolladas del interior. Apela a una base mĂĄs popular, razĂłn por la cual su centro de atenciĂłn son las desigualdades emergentes del proceso de industrializaciĂłn, territoriales y sociales. Al no haber electorado sino mĂĄs bien selectorado, el PCCh ha establecido la fĂłrmula “un partido, dos coaliciones” para moderar la competencia. El reparto de poder salvaguarda la desintegraciĂłn centrĂ­fuga, asegurando la supervivencia del partido y la estabilidad del rĂ©gimen. AsĂ­, Xi Jinping es “prĂ­ncipe” y Li Keqiang “popular”. En Occidente, esto ha llevado a caracterizar las divisiones como una “nueva derecha inspirada en el darwinismo social” y una “nueva izquierda igualitarista”. En polĂ­tica, se ha intentado clasificar a las facciones en “neoconservadoras”, “liberales” y “neomaoĂ­stas”. Pero lo cierto es que las categorĂ­as occidentales antinĂłmicas como derecha o izquierda, elitista o progresista, conservador o reformista no sirven para analizar los intereses y lealtades de los nuevos caudillos chinos.

En relaciĂłn con la regiĂłn latinoamericana, el recientemente asumido presidente Xi Jinping es un conocedor de la misma. Por intereses nacionales y por experiencia personal, el mĂĄximo lĂ­der chino ya ha tenido acercamiento con la regiĂłn. En febrero de 2009, el entonces vicepresidente visitĂł MĂ©xico, Jamaica, Colombia, Venezuela y Brasil. Dos años mĂĄs tarde, en menos de una semana pasĂł por Cuba, Uruguay y Chile. Luego de dos años, el ahora presidente retornĂł a la regiĂłn en junio de 2013, visitando Trinidad y Tobago, Costa Rica y MĂ©xico. En este sentido, la visita constituyĂł la segunda que efectuaba Xi al extranjero desde que asumiera la jefatura de Estado. La primera fue a Rusia –como manda la tradiciĂłn en el rĂ©gimen chino– y África.

Las visitas de altos lĂ­deres del partido y funcionarios del gobierno chino tienen una importancia clave para fomentar la cooperaciĂłn entre los paĂ­ses y la confianza entre sus lĂ­deres. Pero en el caso particular de China, tienen ademĂĄs una importancia simbĂłlica. La coreografĂ­a del poder oriental no es igual a la occidental. El orden, tiempo y jerarquĂ­a en que se dan escenifican la importancia de los socios, dando asĂ­ una sutil pero inequĂ­voca señal de las prioridades de polĂ­tica exterior de la RepĂșblica Popular. En este sentido, AmĂ©rica latina es un objetivo clave para la RepĂșblica Popular. De los 23 paĂ­ses que en junio del 2013 aĂșn reconocen a la RepĂșblica de China (Taipei), como el asiento legĂ­timo de China en vez de a la RepĂșblica Popular China (Beijing), doce –un cincuenta y dos por ciento– se encuentran en AmĂ©rica latina: Belice, El Salvador, Guatemala, HaitĂ­, Honduras, Nicaragua, PanamĂĄ, Paraguay, RepĂșblica Dominicana, Santa LucĂ­a, San CristĂłbal y Nieves, San Vicente y las Granadinas.

En lo econĂłmico, el intercambio comercial entre China y la regiĂłn superĂł los 261 mil millones de dĂłlares en 2012, haciendo que China se convirtiera en el segundo socio comercial de AmĂ©rica latina. China es el segundo mayor origen de las importaciones de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, MĂ©xico y PerĂș, el primer destino de las exportaciones brasileñas, chilenas y peruanas, el segundo de las argentinas, el tercero de las colombianas y el cuarto de las mexicanas. En tĂ©rminos acumulativos, las inversiones chinas en la regiĂłn ya suman cerca de 65 mil millones de dĂłlares. La economĂ­a polĂ­tica interna, regional y global se estĂĄ alternado radicalmente en la regiĂłn por el impacto de la presencia china.

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Voces en el Fénix NÂș 26
Un cuento chino

NÂș 26

ArtĂ­culos de este nĂșmero

Marta Bekerman
Prefacio La expansiĂłn de la economĂ­a china. DesafĂ­os y oportunidades
Robert Boyer
CĂłmo explica la especificidad del capitalismo chino su posiciĂłn en la economĂ­a
Mariano Turzi
Cambios y continuidades en la China de Xi Jinping
Jorge E. Malena
La protecciĂłn del comercio marĂ­timo por parte de China: Âżconflicto en el horizonte con la India?
Eduardo Daniel Oviedo
Agotamiento del modelo exportador, incertidumbre sobre el régimen político y derechos humanos en China
Gustavo Alejandro Girado
El cambio en el patrĂłn manufacturero de China
Marcos Antonio Macedo Cintra y Eduardo Costa Pinto
La Internealización del RENMINBI: POSIBILIDADES Y LÍMITES
Mario Rapoport
China: el paĂ­s de los senderos que se bifurcan
Alejandro Fiorito
China: nuevo “centro cíclico de demanda” y crecimiento dirigido por el Estado
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América latina y China en el siglo XXI: complementariedades y rivalidades
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Nuevo Bandung: China en África, expansión comercial, inversiones y reversión de los términos de intercambio
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