Agricultura familiar y el rol del Estado: Organizarse para crecer, desarrollarse para transformar la realidad

Agricultura familiar y el rol del Estado: Organizarse para crecer, desarrollarse para transformar la realidad

Por Jos├ę Catalano* y Luis Mosse**

El Estado es el catalizador de los procesos organizativos en el territorio. Su rol es fundamental para que las organizaciones locales puedan consolidar los procesos de ocupaci├│n territorial y generaci├│n de empleo genuino en pos de lograr la soberan├şa y seguridad alimentarias, garantizando as├ş un desarrollo productivo con equidad social y sostenibilidad ambiental.
 
*Ingeniero Agr├│nomo UNLP. Master en Desarrollo Rural en el I.A.M. (INSTITUT AGRONOMIQUE DE MONTPELLIER) Francia. Director del Centro de Investigaci├│n para la Agricultura Familiar (CIPAF) del INTA. ** Soci├│logo. Investigador del CIPAF. Miembro del Proyecto de Caracterizaci├│n de la Agricultura Familiar y del proyecto de Comercializaci├│n vinculado a la Agricultura familiar.


-A A +A

Las pol├şticas p├║blicas para el desarrollo rural se construyen desde el Estado para dar respuestas a las aceleradas transformaciones generadas por est├şmulos externos y c├│mo estos son procesados internamente, cuyas consecuencias no son siempre deseables en t├ęrminos de desarrollo integral. Frente a este panorama, el accionar del Estado es objeto de disputa entre diferentes concepciones, que si bien en la realidad se presentan bajo m├║ltiples formas, pueden distinguirse a fines anal├şticos en dos posiciones: aquellos que sostienen que el contexto externo representa una oportunidad econ├│mica a aprovechar, independientemente de c├│mo se distribuyan los beneficios y qu├ę impactos genera de cara al futuro en t├ęrminos ambientales y sociales, y los que entienden que no existe desarrollo en tanto el crecimiento no repercuta en un mejoramiento de las condiciones de vida en los territorios ni se conserven las bases de reproducci├│n del sistema para las generaciones venideras.

La primera posici├│n es af├şn a una perspectiva en la que el Estado debe maximizar las oportunidades de crecimiento econ├│mico del sector rural como un todo, sin discriminar entre las posibilidades relativas de los distintos actores ni las consecuencias del crecimiento sobre los territorios m├ís all├í del aumento de la productividad en determinadas cadenas de valor.

Estamos convencidos de que el crecimiento por s├ş solo no garantiza un desarrollo equitativo.

Un objetivo central de la pol├ştica p├║blica debe ser profundizar los procesos organizativos en la sociedad civil, como la v├şa que garantice el desarrollo productivo con equidad social y sostenibilidad ambiental.

En la presente nota proponemos un recorrido sobre distintas dimensiones que el accionar del Estado deber├şa incorporar para generar procesos organizativos sostenibles en el tiempo. Tambi├ęn, intentaremos dar cuenta de algunas experiencias de integraci├│n entre pol├şticas p├║blicas y organizaciones de productores, a la vez que destacaremos ciertos problemas recurrentes que se suscitan en esta relaci├│n.

Breve contexto: la agricultura familiar en la Argentina

Son conocidas las consecuencias derivadas de las transformaciones tecnol├│gicas y las decisiones pol├şticas ocurridas a fines de siglo XX durante los a├▒os de hegemon├şa neoliberal. La desaparici├│n de m├ís de 80.000 explotaciones, la mayor├şa de productores con menos de 200 hect├íreas, y el aumento del tama├▒o de la superficie explotada (que pasa de 425 a 524 ha) durante el per├şodo 1991-2002 dan cuenta de un proceso de concentraci├│n de la actividad cuyas consecuencias sobre el desarrollo y gobernabilidad de los territorios deben analizarse m├ís all├í del crecimiento particular de ciertas cadenas de valor privilegiadas por la demanda del mercado externo.

Si bien en la Argentina el modelo econ├│mico cambi├│ tras la debacle de la posconvertibilidad, algunas tendencias del sistema agropecuario perduran en la actualidad, incluido el mantenimiento de una l├│gica expulsiva. El despoblamiento rural y el consecuente crecimiento desmedido de los conglomerados urbanos, la centralidad del complejo sojero para el sistema agroalimentario y agroindustrial argentino, y la falta de posibilidades en muchos de los territorios son tendencias cuya reversi├│n es compleja y requiere de estrategias de desarrollo concebidas a largo plazo.

Dec├şamos que la intervenci├│n del Estado ÔÇťno es neutralÔÇŁ ni equidistante respecto de los conflictos suscitados en los territorios. Por ello consideramos que la pol├ştica p├║blica debe generar posibilidades para campesinos, minifundistas, colonos, chacareros, pueblos originarios, entre otros, entendiendo que sus posibilidades de reproducci├│n est├ín imbricadas directamente con las posibilidades de desarrollo de los territorios. Los mismos realizan un aporte significativo en t├ęrminos de: a) ocupaci├│n territorial, b) generaci├│n de empleo genuino y c) aportar a la soberan├şa y seguridad alimentarias. El concepto de agricultura familiar (AF) intenta contener esta diversidad de actores, quienes detr├ís de sus particularidades y diferencias comparten los mismos problemas y limitaciones que reproducen su posici├│n subordinada frente a los actores dominantes del sector.

Hacia el a├▒o 2005 la AF representaba el 65% de las explotaciones agropecuarias totales en el pa├şs, y m├ís del 50% del empleo rural total. Adem├ís, la importancia relativa de esta poblaci├│n en determinadas regiones del pa├şs coloca a este estrato productivo en un lugar clave en t├ęrminos de desarrollo federal. Del mismo modo, el aporte que realiza a la producci├│n total es relevante, llegando a representar m├ís del 40% del valor bruto producido (VBP) en determinadas provincias, como se puede observar en la tabla 1.

TABLA1

Si discriminamos estos valores seg├║n cadenas de valor, constatamos que su aporte es especialmente significativo en determinados cultivos y actividades vinculados especialmente con las econom├şas regionales. De hecho, la contribuci├│n que hacen estos sectores en la generaci├│n de valor supera el 85% en tabaco, algod├│n, yerba mate, ca├▒a de az├║car; alcanza el 80% en caprinos, y es relevante en frutas y hortalizas superando indicadores por arriba del 70 por ciento.

Finalmente, es de destacar como dato incontrastable de este sector tan numeroso de nuestro interior profundo, que el mismo genera en t├ęrminos de alimentos volcados casi en su totalidad al mercado interno, m├ís del 20% del VBP de lo que consumen nuestros compatriotas.

Las organizaciones rurales como punto de partida del accionar p├║blico

A lo largo de la historia argentina existieron muchas experiencias de organizaciones populares que luchaban por visibilizar el trabajo de campesinos y elevar las demandas en torno a las problem├íticas estructurales que los afectaban. Un ejemplo particularmente valioso lo constituyen las Ligas Agrarias durante los a├▒os ÔÇÖ70, en provincias como Corrientes, Santa Fe, Misiones, Chaco y Formosa. Al d├şa de hoy, muchas organizaciones campesinas, como las nucleadas en el Movimiento Nacional Campesino Ind├şgena (MoCaSE, Ust Mendoza-San Juan, MoCaCor, MAM, Mocafor, entre otras) y en el FNC recuperan esa tradici├│n de lucha y organizaci├│n.

Tambi├ęn el movimiento cooperativo con muchos a├▒os de trayectoria incluye entre sus organizaciones a productores familiares. Seg├║n un trabajo del IICA (Instituto Interamericano de Cooperaci├│n para la Agricultura), existen alrededor de 800 cooperativas rurales funcionando de manera regular, nuclean a alrededor de 100 mil asociados y de ellos el 79% por ciento pertenece a explotaciones agropecuarias familiares.

En definitiva, la organización en el medio rural es una constante que a pesar de sus altibajos puede rastrearse en la historia, y que permanece arraigada dentro de las formas democráticas de organización popular.

Por ello, en definitiva, el Estado debe en primer lugar reconocer estas experiencias concretas de organizaci├│n y generar herramientas para potenciarlas.

Ejemplos de integraci├│n entre pol├şticas p├║blicas y organizaciones rurales

En la actualidad, un ejemplo de integraci├│n por el aporte a la visibilizaci├│n del sector lo constituye la FONAF ÔÇôFederaci├│n de Organizaciones Nucleadas de la Agricultura FamiliarÔÇô. Surgida en diciembre de 2005 con representantes de 100 organizaciones del sector, se constituy├│ en sus inicios formalmente como Foro, con la presencia de los referentes de la Secretar├şa de Agricultura, Ganader├şa y Pesca. Hoy en d├şa esta federaci├│n nuclea a m├ís de 900 organizaciones, agrupadas en mesas provinciales, regionales, que delegan representantes a la mesa nacional.

Con esto se intenta fomentar una herramienta de representaci├│n para un conjunto de sujetos cuyas reivindicaciones son comunes y giran en torno a la reforma agraria integral, pol├şticas diferenciales y fortalecimiento institucional de las organizaciones.

Este proceso adquiere mayor sentido en el marco de la integraci├│n latinoamericana que tom├│ impulso a partir de la ruptura con la hegemon├şa neoliberal encarnada por los gobiernos progresistas de la regi├│n. En el ├ímbito del Mercosur, y en estrecha relaci├│n con las pol├şticas p├║blicas relacionadas con el combate a la pobreza, en junio de 2004 se realiz├│ la primera Reuni├│n Especializada de la Agricultura Familiar (REAF), hoy en d├şa vigente. La misma fue fruto de la gesti├│n de muchas organizaciones de la AF de los pa├şses del Mercosur ampliado (Chile y Bolivia), que ve├şan la necesidad de iniciar un acercamiento entre ellas e instalar un ├ímbito de di├ílogo entre las organizaciones y los gobiernos para discutir pol├şticas p├║blicas dirigidas al sector.

El impulso a las demandas de las organizaciones fue acompa├▒ado por cambios institucionales para dar respuestas a las mismas. En los ├║ltimos a├▒os hubo avances en este sentido, como la creaci├│n de la Secretar├şa de Desarrollo Rural y Agricultura Familiar en el ├ímbito del Ministerio de Agricultura, Ganader├şa y Pesca. Desde aqu├ş se llevan a cabo acciones de apoyo t├ęcnico y financiero, visibilizaci├│n de las demandas de campesinos y agricultores familiares, como por ejemplo los debates por la ley de freno a los desalojos, y el Registro Nacional de la Agricultura Familiar (ReNAF), requisito indispensable para el dise├▒o de pol├şticas dirigidas al sector. Desde el Ministerio de Desarrollo Social puede mencionarse la puesta en marcha de instrumentos espec├şficos como el ÔÇťmonotributo socialÔÇŁ, un instrumento para avanzar en la legalizaci├│n de los trabajadores rurales hist├│ricamente relegados de los beneficios del trabajo legal, la ÔÇťMarca colectivaÔÇŁ, que pone a disposici├│n de los productores una herramienta accesible para comercializar sus productos sin pasar por la normativa vigente pensada para las grandes empresas, y el ÔÇťmicrocr├ęditoÔÇŁ como herramienta crediticia.

Por su parte en el INTA, a partir del 2005 se crea el CIPAF (Centro de Investigaci├│n para la Agricultura Familiar), con sus cinco institutos repartidos en cada una de las regiones del pa├şs con el objetivo de investigar y aportar herramientas concretas de transformaci├│n, y a su vez se aprueba la creaci├│n y puesta en marcha de la Estaci├│n Experimental Agropecuaria AUPU-AMBA para abordar la cuesti├│n de la agricultura urbana y periurbana en un ├írea que cubre 47 municipios y donde viven doce millones de personas y mas de 6.000 peque├▒os productores.

A esto se suma la estrategia de extensi├│n del instituto, conformada a trav├ęs del PROFEDER y sus cuatro programas espec├şficos: Pro Huerta, Cambio Rural, ProFam y Minifundio.

Tomaremos el ejemplo de este ├║ltimo ya que es un programa que viene desde 1987, lo que permite destacar ciertas continuidades relevantes como ejemplos de integraci├│n entre pol├şticas p├║blicas y organizaciones de productores rurales.

Integraci├│n de pol├şticas p├║blicas y organizaciones de productores

La Unidad de Planes y Proyectos de Investigaci├│n y Extensi├│n Para Peque├▒os Productores, conocida como Unidad de Minifundio, se constituye a partir de la demanda de m├ís de 6.000 productores de las regiones del NEA y del NOA. Tuvo como herramienta central la conformaci├│n de procesos organizativos que trascendieran el apoyo estatal. En un principio se desarrollaron 50 proyectos de extensi├│n y desarrollo, a la par que se promovieron diferentes l├şneas de investigaci├│n y validaci├│n de tecnolog├şa para la peque├▒a producci├│n.

Variadas cooperativas rurales que existen hoy en d├şa surgieron a partir de este trabajo. La Federaci├│n de Cooperativas Agropecuarias de San Juan (FECOAGRO), por ejemplo, fue impulsada desde un proyecto de la Unidad de Minifundio para desarrollar el trabajo con productores de la zona de San Juan. La primera cooperativa estuvo integrada por trabajadores rurales sin tierra. Al principio produc├şan semilla de cebolla y otras simientes hort├şcolas para la venta. Hoy en d├şa las cooperativas son m├ís de 30, agrupando a m├ís de 600 socios cuya producci├│n se diversific├│ hasta llegar a comercializar m├ís de 40 especies hort├şcolas, dulces, arom├íticas y quesos, entre otros. Desde su creaci├│n han logrado acceder a 400 hect├íreas de tierra en propiedad, cuentan con la planta de semillas m├ís importante de la provincia donde producen anualmente mas de 300 mil kilogramos y cuentan con un tambo ovino considerado el m├ís importante a nivel de la regi├│n cuyana.

Otro ejemplo lo constituye la Cooperativa Azucarera Ibatin en la provincia de Tucum├ín, hoy en d├şa con m├ís de 700 productores y una importante producci├│n volcada al mercado interno.

Por último, y por citar sólo algunos casos de las más de 90 organizaciones conformadas durante la historia de este instrumento de extensión estatal, podemos citar los casos de la cooperativa de Lavalle, Mendoza, Lacofrut, y El Oasis, de Los Antiguos, en la provincia de Santa Cruz, donde la producción de frutas finas lideró un proceso de desarrollo cuyos efectos pueden observarse en la región patagónica.

Es interesante destacar una cuesti├│n que surge a la hora de pensar la integraci├│n entre las pol├şticas p├║blicas y las organizaciones de productores, sobre la que conviene tomar definiciones precisas: el problema de la autonom├şa de las organizaciones en su relaci├│n con el Estado, lo que trae implicancias para la supervivencia de los grupos m├ís all├í de la intervenci├│n puntual. De alguna manera las experiencias que existen permiten ver c├│mo fue construida esta relaci├│n.

La organizaci├│n en la investigaci├│n

Por ├║ltimo, cabe reflexionar brevemente sobre el significado del asociativismo a nivel de la investigaci├│n y el desarrollo de tecnolog├şa.

Desde el CIPAF, la innovaci├│n en investigaci├│n y desarrollo pasa en gran medida por dar respuestas concretas que sean efectivamente adoptadas por los productores, para lo cual toda innovaci├│n debe responder a las demandas efectivas de los sujetos. Consideramos que la l├│gica transferencista impl├şcita en gran parte de las estrategias de desarrollo rural no incorpora adecuadamente las demandas de los sujetos a los que deber├şa beneficiar.

Para superar esta limitante, adoptamos la perspectiva de investigaci├│n acci├│n participativa como medio para incorporar las demandas reales, valorizando los saberes acumulados en las comunidades, y adaptando el desarrollo tecnol├│gico a las condiciones locales. De esta manera se definieron las principales l├şneas de investigaci├│n que agrupan b├ísicamente a las limitaciones estructurales de la AF: acceso y uso de recursos naturales (especialmente tierra y agua), m├íquinas y herramientas apropiadas, energ├şas renovables y comercializaci├│n, entre otros.

La investigaci├│n-acci├│n como marco general de la estrategia impulsa innovaciones en los ├ímbitos particulares de investigaci├│n. En lo que hace a la tecnolog├şa apropiada, m├ís all├í de las m├íquinas y herramientas como ÔÇťtecnolog├şas durasÔÇŁ, resulta interesante destacar el entramado institucional generado en torno a ello.

La conformaci├│n de la C├ímara de Fabricantes de Maquinaria para la Agricultura Familiar (CAMAF), la cual surge como resultado del I Encuentro de Maquinarias y Herramientas para la Agricultura Familiar, sintetiza la labor de numerosos actores provenientes de diferentes ├ímbitos: investigadores, t├ęcnicos, pymes, talleres, universidades y distintos organismos p├║blicos. Hoy en d├şa la c├ímara cuenta con m├ís de 50 pymes y talleres que fabrican m├íquinas y herramientas adaptadas econ├│mica y culturalmente a las distintas realidades locales.

A modo de conclusi├│n

Para terminar, nos gustar├şa destacar cuatro aspectos de la pol├ştica p├║blica en la organizaci├│n de los sujetos en el territorio que fuimos mencionando a lo largo de la nota.

* En primer lugar, y como principio b├ísico del accionar p├║blico, es necesario considerar al Estado como catalizador de los procesos organizativos en el territorio, cuyo rol es fundamental en t├ęrminos de apoyo y acompa├▒amiento.

* En segundo t├ęrmino, y estrechamente relacionado con lo anterior, es necesario considerar la autonom├şa de las organizaciones como un fin en s├ş mismo, lo que es fundamental para la sostenibilidad en el tiempo, y que esta trascienda m├ís all├í de los programas y/o apoyos particulares.

* En tercer lugar, la organizaci├│n debe permear el ├ímbito de la investigaci├│n de modo tal de generar insumos que permitan visibilizar alternativas de desarrollo adaptadas a la agricultura familiar y a las necesidades de desarrollo soberano de los pa├şses.

* Por ├║ltimo, el accionar del Estado es irremplazable a la hora de generar ├ímbitos de discusi├│n y debate en el plano regional, como parte de un proceso latinoamericano de integraci├│n en pos del desarrollo que asegure la soberan├şa y seguridad alimentarias de los pueblos del continente.

<
>


DESCARGAR - VER
N┬║ 80: Futuro del trabajo


DESCARGAR - VER
N┬║ 79: PACTO SOCIAL


DESCARGAR - VER
N┬║ 78: voces en el fenix


DESCARGAR - VER
N┬║ 77: CONURBANO


DESCARGAR - VER
N┬║ 76: INDUSTRIA Y DESARROLLO


DESCARGAR - VER
N┬║ 75: Formaci├│n Docente


DESCARGAR - VER
Nº 74: PODER Y COMUNICACIÓN


DESCARGAR - VER
N┬║ 73: ELITES


DESCARGAR - VER
N┬║ 72: Pueblos Originarios


DESCARGAR - VER
N┬║ 71: El derecho a la ciudad


DESCARGAR - VER
N┬║ 70: Salud


DESCARGAR - VER
N┬║ 68: Derechos Humanos


DESCARGAR - VER
N┬║ 69: MERCOSUR


DESCARGAR - VER
N┬║ 67: Relaciones Internacionales


DESCARGAR - VER
N┬║ 66: La Educaci├│n de la Primera Infancia


DESCARGAR - VER
N┬║ 65: La Universidad como derecho


DESCARGAR - VER
N┬║ 64: DEUDA EXTERNA


DESCARGAR - VER
N┬║ 63: reforma de la justicia


DESCARGAR - VER
N┬║ 62: La Secundaria como derecho


DESCARGAR - VER
N┬║ 61: CULTURA


DESCARGAR - VER
N┬║ 60: Extractivismo


DESCARGAR - VER
N┬║ 59: La Responsabilizaci├│n en la gesti├│n p├║blica


DESCARGAR - VER
N┬║ 58: Deporte y Sociedad


DESCARGAR - VER
Nº 57: ÁFRICA


DESCARGAR - VER
N┬║ 56: ASIA


DESCARGAR - VER
N┬║ 55: Econom├şa Internacional


DESCARGAR - VER
N┬║ 54: Homenaje a Aldo Ferrer


DESCARGAR - VER
N┬║ 53: N┬║ 53


DESCARGAR - VER
N┬║ 52: Las deudas de la Democracia I


DESCARGAR - VER
N┬║ 51: Juventud


DESCARGAR - VER
N┬║ 50: Un mundo en Guerra


DESCARGAR - VER
N┬║ 49: Libertad de expresi├│n


DESCARGAR - VER
N┬║ 48: FUERZAS ARMADAS Y DEMOCRACIA


DESCARGAR - VER
N┬║ 47: Problemas Urbanos


DESCARGAR - VER
N┬║ 46: CyMAT


DESCARGAR - VER
N┬║ 45: Sexualidades


DESCARGAR - VER
N┬║ 44: EE.UU. y Am├ęrica Latina


DESCARGAR - VER
N┬║ 43: Desarrollo y Medio Ambiente


DESCARGAR - VER
N┬║ 42: DROGAS


DESCARGAR - VER
N┬║ 41: Salud


DESCARGAR - VER
N┬║ 40: Internet y Nuevas Tecnolog├şas


DESCARGAR - VER
N┬║ 39: Internet y Nuevas Tecnolog├şas


DESCARGAR - VER
N┬║ 38: Econom├Ča Social y Solidaria


DESCARGAR - VER
N┬║ 37: econom├şa social


DESCARGAR - VER
N┬║ 36: Tercera edad


DESCARGAR - VER
N┬║ 35: C├│rdoba


DESCARGAR - VER
N┬║ 34: Control Social


DESCARGAR - VER
N┬║ 33: Educaci├│n Superior


DESCARGAR - VER
N┬║ 32: G├ęnero


DESCARGAR - VER
N┬║ 31: 30 a├▒os de democracia


DESCARGAR - VER
N┬║ 30: Justicia


DESCARGAR - VER
N┬║ 29: Desaf├şos culturales


DESCARGAR - VER
N┬║ 28: Econom├şas Regionales


DESCARGAR - VER
N┬║ 27: Econom├şas Regionales


DESCARGAR - VER
N┬║ 26: N┬║ 26


DESCARGAR - VER
N┬║ 25: pueblos ind├şgenas


DESCARGAR - VER
N┬║ 24: Ciencia y Poder


DESCARGAR - VER
N┬║ 23: pobreza II


DESCARGAR - VER
N┬║ 22: Pobreza


DESCARGAR - VER
N┬║ 21: Migraciones


DESCARGAR - VER
N┬║ 20: AGUA


DESCARGAR - VER
N┬║ 19: Integraci├│n Regional


DESCARGAR - VER
N┬║ 18: Estado II


DESCARGAR - VER
N┬║ 17: Estado I


DESCARGAR - VER
N┬║ 16: Industria


DESCARGAR - VER
Nº 15: Seguridad democrática


DESCARGAR - VER
N┬║ 14: Reforma fiscal II


DESCARGAR - VER
N┬║ 13: Reforma fiscal I


DESCARGAR - VER
N┬║ 12: Agroganader├şa


DESCARGAR - VER
N┬║ 11: Crisis financiera internacional


DESCARGAR - VER
N┬║ 10: Energ├şa


DESCARGAR - VER
N┬║ 9: Transporte


DESCARGAR - VER
N┬║ 8: Ciencia y tecnolog├şa


DESCARGAR - VER
N┬║ 7: Salud


DESCARGAR - VER
N┬║ 6: Empleo


DESCARGAR - VER
Nº 5: Hábitat y vivienda


DESCARGAR - VER
N┬║ 4: Argentina en el mundo


DESCARGAR - VER
N┬║ 3: Educaci├│n


DESCARGAR - VER
N┬║ 2: Medio ambiente


DESCARGAR - VER
N┬║ 1: Argentina hoy

Voces en el Fénix N┬║ 28
Tierra de Abundancia

Econom├şas Regionales

Art├şculos de este n├║mero

Paula Cecilia Rosa, Mar├şa de la Paz Toscani y In├ęs Liliana Garc├şa
Nuevos contextos, nuevas denominaciones. Aportes de Robert Castel para mirar la nueva cuesti├│n social centrada en el trabajo y el trabajador.
Graciela Landriscini
Econom├şa social y solidaria en el territorio de R├şo Negro. Experiencias, trayectorias, pr├ícticas sociales y pol├şticas p├║blicas.
Pablo Tagliani
R├şo Negro: situaci├│n econ├│mica y social
Gustavo Soto
Expansi├│n de la frontera agr├şcola en el norte de C├│rdoba. Transformaciones productivas, naturales y sociales
Diana Lan
Territorio y trabajo. Desaf├şos y progresos en el per├şodo actual
Hugo Arrillaga y Gabriela Busso
┬┐Desterritorializaci├│n o reterritorializaci├│n del interior pampeano?
Marcelo Amodio
Necesidad de una normativa integral para la recuperación de empresas. Un análisis respecto de la operatividad de la nueva ley de quiebras
Marcelo Paz
Coparticipaci├│n federal, un tema pendiente
Jos├ę Catalano y Luis Mosse
Agricultura familiar y el rol del Estado: Organizarse para crecer, desarrollarse para transformar la realidad
Alberto Gandulfo
El desarrollo territorial de la Econom├şa Social y Solidaria
Carlos C├ęsar Basa├▒es
Instrumentos cooperativos para el desarrollo regional
Ariel Filadoro
Tensiones y dilemas para el desarrollo regional argentino

Newsletter