Vigencia del tango en el mundo

Vigencia del tango en el mundo

Por Luis Borda

Desde Munich, el autor constata la relevancia del género en Europa, y data los comienzos de este enamoramiento en la fascinación que Astor Piazzolla despertó en todo el planeta. De cualquier forma, hoy estå mås difundido a través de las milongas que en las salas de conciertos, y predomina la ejecución de obras ya conocidas, antes que la promoción de nuevos compositores.
 
MĂșsico argentino, uno de los guitarristas, compositores e intĂ©rpretes del tango mĂĄs reconocido internacionalmente. Desde 1997 vive y trabaja entre Alemania y la Argentina. EstĂĄ considerado como uno de los mĂĄs significativos renovadores e impulsores de la corriente denominada “Tango Nuevo”. TambiĂ©n ha escrito mĂșsica para filmes, obras teatrales y mĂșsica para ballet.


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Para dar una impresión respecto de la vigencia del tango, hoy, en el mundo, solo puedo remitirme a mi experiencia personal, impresiones y vivencias. Desde hace veinte años vivo y trabajo en Europa, en la ciudad de Munich, Alemania.

Mis primeras incursiones en el continente europeo comenzaron en los años ’80 con el Luis Borda Sexteto, el TrĂ­o Argentino de Guitarras y otras experiencias, ya fueran concertantes o teatrales. TambiĂ©n colaborĂ© en filmes, tanto para cine como para TV, en donde el tango siempre estuvo y estĂĄ presente.

En una de mis primeras giras en Alemania, mĂĄs precisamente en la ciudad de Erfurt, tuve la extraña y sugestiva experiencia de ver cĂłmo un jazz club se transformaba. En la noche, ya tarde, se esparcĂ­an los acordes y melodĂ­as de un tango. De pronto, el club de jazz se habĂ­a convertido en una “milonga”, en la que bailaba el tango un grupo de jĂłvenes alemanes. La mĂșsica era de Astor Piazzolla con GerryMulligan. Y sĂ­, se bailaba Piazzolla sin ningĂșn prejuicio. Desde entonces pude comprobar y experimentar lo que el tango despierta cruzando las fronteras, tanto de la Argentina como del Uruguay (paĂ­ses en donde el tango naciĂł y se desarrollĂł hasta llegar a ser hoy una de las mĂșsicas populares mĂĄs ricas, tanto en lo musical como en lo poĂ©tico, la danza y hasta las artes plĂĄsticas).

Creo que la razĂłn fundamental por la cual en estos Ășltimos treinta años se volviĂł a despertar el interĂ©s y el acercamiento al tango en el mundo, fue la mĂșsica que compuso y ejecutĂł Astor Piazzolla. Negado por el pĂșblico argentino, Piazzolla buscĂł su camino en el exterior, donde su gran calidad como intĂ©rprete y compositor dio al tango de concierto un impulso descomunal, poniendo al gĂ©nero en las mĂĄs importantes salas de concierto del mundo.

El hecho de que su mĂșsica fuera editada en partituras,con versiones y adaptaciones para innumerables combinaciones de instrumentos y grupos instrumentales, hizo que sus composiciones pudieran ser tocadas por instrumentistas de la mĂĄs variada formaciĂłn musical. Los estudiantes de mĂșsica de los conservatorios tuvieron y tienen a su alcance la posibilidad de interpretar la obra impresa de Astor, que es algo que no siempre sucede con la obra de otros grandes compositores de tango, de los cuales, aun teniendo algunos sus respectivas editoriales responsables de la difusiĂłn y distribuciĂłn de sus obras (esa es la principal funciĂłn de una casa editora), solo se puede acceder a ediciones muy elementales.

Astor Piazzolla es uno de los mĂșsicos mĂĄs interpretados en el mundo entero y no solo en el mundo del tango. En los Ășltimos años no ha habido sala de conciertos que no incorporara en su programa interpretaciones de sus obras. En algĂșn momento, incluso, Astor fue el compositor mĂĄs interpretado en Europa. ÂĄMĂĄs que el mismo Mozart, o Beethoven!
En plena eclosiĂłn tanguera, muchos intĂ©rpretes “consagrados” de la mĂșsica clĂĄsica hicieron su inclusiĂłn en el gĂ©nero, aun no habiendo tocado antes un tango, ni tomado siquiera un mate. Muchos de esos grandes intĂ©rpretes, una vez pasada la cresta de la ola tanguera, no han vuelto a hacerlo sino muy esporĂĄdicamente.

Desde el concierto conjunto Astor Piazzolla-Osvaldo Pugliese con sus respectivas orquestas, en Holanda, el 29 de junio de 1989, la mĂșsica de Pugliese fue descubierta por los amantes del tango de todo el mundo como algo a la vez tradicional y autĂ©ntico, sumamente mĂĄgico y sensual, y tambiĂ©n los mĂĄs propensos a la danza descubrieron la mĂșsica de Piazzolla y de allĂ­ pasaron a Fresedo, Di Sarli, Troilo, Canaro, etc. Este “descubrimiento” desarrollĂł aun mĂĄs el aspecto danzante del tango, lo que produjo el auge vertiginoso de las academias de tango y las “milongas” en las que los asistentes bailan al ritmo de toda la amplia gama de orquestas de tango, tal como en las milongas de Buenos Aires. Hoy prĂĄcticamente en cada ciudad o pueblo alemĂĄn hay una milonga, y aquĂ­ en Munich hay una o mĂĄs milongas cada dĂ­a. ÂĄSĂ­, todos los dĂ­as!

Por supuesto, esto se transformĂł tambiĂ©n en una enorme posibilidad de trabajo para los bailarines de tango y tambiĂ©n para aquellos que, viniendo de otras disciplinas, aĂșn no habĂ­an experimentado la pasiĂłn por esta mĂșsica y esta danza.

Miles de jĂłvenes argentinos y de otras nacionalidades han encontrado, dirĂ­a yo, el rumbo de sus vidas, tanto en lo laboral como en lo artĂ­stico. Lo describo asĂ­ porque seguramente la posibilidad de trabajar, junto con la vocaciĂłn artĂ­stica, es algo difĂ­cil de lograr con el tango en nuestro paĂ­s.

Constantemente llegan grupos instrumentales, mĂșsicos, bailarines y hasta disc-jockeys de la mĂĄs variada calidad y compromiso con el tango, algunos excelentesy otros no tanto. Hay tambiĂ©n quienes mezclan el tango con la cumbia “cuartetera”, motivo por el cual se me ha empezado a caer el pelo... ImagĂ­nese el lector: despuĂ©s de “Responso”, “Sacate la Bomba Chita”...

Creo que el auge de las milongas, en donde se ha mezclado todo (no falta algĂșn DJ que hace sonar David Guetta junto al denominado “electrotango” en las noches milongueras) ha hecho que el tango se reduzca casi con exclusividad al baile. Hoy se lo encuentra con menor asiduidad en las salas de conciertos, en donde al pĂșblico se le exige mayor atenciĂłn y concentraciĂłn en la mĂșsica.

DĂ­as atrĂĄs un amigo y colega me comentĂł: “Hoy el pĂșblico quiere ver la mĂșsica, no escuchar”. Me pareciĂł un poco exagerado, pero algo de verdad hay en esa idea. Y el tango no escapa a esto. Me quedĂ© pensando en el “tango show”que, en ese afĂĄn por contentar a la audiencia con puestas en escena contundentes, electrizantes y plenas de efectos especiales,pierde muchas veces el espĂ­ritu profundo y nostĂĄlgico que es el sello fundamental del tango. Se diluye el hecho sensitivo y casi mĂ­stico, lo que impide apreciar la mĂșsica y la poesĂ­a por sĂ­ mismas. Y en muchos casos hasta se prescinde de los mĂșsicos en vivo: en algunos de estos eventos se cubre el escenario con bailarines en su mayorĂ­a virtuosos, por supuesto, acompañados por CDs ÂĄpero sin mĂșsicos en escena! Una gran parafernalia lumĂ­nica y efectos especiales parecerĂ­a en esos casos que cumplen la funciĂłn de reemplazara los intĂ©rpretes. En esos casos me pregunto cĂłmo podrĂ­a “entrar” un poema de tanta intensidad tanguera como los de Homero Manzi o Celedonio Flores.

A mĂ­ me pareceque para el gran acontecimiento que es escuchar a estos poetas y compositores, lo mejor es apagar la luz y cerrar los ojos.

MĂĄs de una vez he escuchado decir a mis coterrĂĄneos: “Lo que pasa es que los alemanes no entienden nada de tango”. No creo que sea esto un problema de los alemanes, que sĂ­ estĂĄn abiertos a escuchar, lo que significa una gran oportunidad para dar a conocer nuevas propuestas de intĂ©rpretes y compositores sin preconceptos; el problema se concentra en las milongas porque siempre repiten el mismo repertorio, en cualquier parte del mundo donde uno estĂ© siempre se escucha lo mismo, tal como pasa en las FM de mĂșsica pop, y rara vez se le ofrece al tanguero/a local alguna visiĂłn actual y de alta calidad. Quiero decir: en las milongas se ha domesticado al pĂșblico y hasta se ha llegado a decir que “Pugliese ÂĄno! porque tiene muchos cambios de ritmo”.

ParadĂłjicamente, la puerta que se abriĂł a partir del tango concertante con Astor Piazzolla, que dio impulso internacional al tango contemporĂĄneo, el de nuestro tiempo, el tango escrito por compositores vivos –y en consecuencia, luego, al tango digamos “clĂĄsico” en todas sus variantes–, hoy parece cerrarse, porque el auge del tango bailado que se nutre de la mĂșsica de los años ’30/’40/’50 (por supuesto mĂșsica maravillosa) no admite experiencias compositivas actuales.

Por otro lado, y esto lo digo como compositor, el tango concertante no se piensa como complemento de la danza-espectĂĄculo convencional. Este tiene un valor en sĂ­ mismo y no necesita de unvalor agregado. Tal vez sĂ­ podrĂ­a concebirse junto a creaciones coreogrĂĄficas acordes con la estĂ©tica que la mĂșsica pudiera proponer. O simplemente ser asĂ­: “mĂșsica para escuchar”.

Queda entonces esperar (para que no pase con el tango lo mismo que con el flamenco o la mĂșsica andina que, luego de un perĂ­odo de apogeo, por diversas razones dejaron de despertar el interĂ©s en el pĂșblico internacional) que la riqueza de la creaciĂłn tanguera y ciertas circunstancias sociales converjan.

En mi opiniĂłn, lo que estĂĄ faltando en el mundo tanguero actual es que los creadores sean dados a conocer. Compositores, intĂ©rpretes, poetas, que los hay muy autĂ©nticos y de muy alto nivel. No creo que el camino sea la interpretaciĂłn de covers que, aun con cierto toque de “posmodernismo”, ya es un mundo archirreiterado. El reciclaje de los grandes clĂĄsicos del tango no es el camino.

Hay quienes “arriesgan la nota”, los que están creando, y eso debe ser destacado. Hay que desplegar el potencial creativo de esta generación. Es tarea de nuestros funcionarios de la cultura fomentar y apoyar proyectos para que el tango no quede en un recordatorio de tiempos idos.

La esperanza la encuentro en aquella frase del gran maestro Aníbal Troilo: “El tango sabe esperar”.

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