Río Negro: situación económica y social

Río Negro: situación económica y social

Por Pablo Tagliani

Un recorrido por la historia económica de la provincia, desde la distribución de tierras hasta nuestros días. Las migraciones y el desarrollo económico de los últimos años. Las nuevas ramas de actividad y un vigoroso crecimiento poblacional. El escenario presente y el horizonte que se vislumbra.
 
Licenciado en Economía (UBA). Magister en Finanzas Públicas (UNLP). Profesor Asociado de Economía (UN Comahue-CURZA). Director del Proyecto de Investigación “Impacto de las cadenas productivas en el desarrollo económico de Río Negro” (UNCo-CURZA)


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El camino recorrido

La incorporación del espacio patagónico al territorio de la Nación Argentina fue contemporánea al ingreso del país a la “periferia próspera” del sistema mundial a fines del siglo XIX. La “conquista” y posterior distribución de tierras, el tendido de las líneas de ferrocarril y telégrafo del tramo Bahía Blanca-Zapala, y la construcción de la obra de riego en el Alto Valle del río Negro fueron las principales acciones del Estado nacional para extender el progreso material al sur del país.

Estas condiciones permitieron el desenvolvimiento de actividades económicas que fueron modificando el espacio original: la ganadería ovina en la estepa, la agricultura bajo riego en los valles irrigados y a partir de 1930 el turismo en Bariloche. Estas dos últimas actividades generaron importantes aglomeraciones productivas que atrajeron población migrante durante las décadas de los ’40 a los ’60. Particular relevancia alcanzó el Alto Valle de Río Negro con su economía de pequeños productores excedentarios que constituyeron un verdadero “distrito industrial”.

Adicionalmente, a partir de su constitución como provincia autónoma a fines de los ’50, Río Negro fue escenario de una actividad de planificación estatal que se materializó en proyectos productivos y de infraestructura que incluyeron: puerto de ultramar, minería de hierro, industria química, extracción de petróleo, energía hidroeléctrica, la industria basada en conocimiento y la irrigación del valle inferior del río Negro. Durante toda esta etapa, Río Negro mostraba indicadores demográficos típicos de territorios en expansión. Esto se traducía en altos niveles del índice de masculinidad, alto porcentaje de personas nacidas fuera de la provincia y alta proporción de personas en edad de trabajar.

Durante el período 1975-2001, bajo la severa restricción impuesta por la deuda externa, predominó en la Argentina el régimen de acumulación basado en el liderazgo del mercado en el proceso económico. Como resultado del mismo los recursos se orientaron hacia las actividades más eficientes definidas por las ventajas comparativas del país en la economía internacional. En este marco, la fruticultura generó un proceso de reconversión productiva y reestructuración de la propiedad que tiende al aumento de los rendimientos por hectárea, la sustitución de especies y variedades, y la centralización de la propiedad. Graciela Landriscini describe, en forma global, este proceso como la migración del “distrito” a un sistema de empresas. Por su parte, los proyectos mencionados en el párrafo anterior sufrieron la retirada del Estado: algunos vieron reducida su magnitud, otros fueron desactivados. La contrapartida de estos cambios económicos en la demografía comenzaron a observarse en 1980 con una tendencia a la estabilización de las variables demográficas, que se consolida definitivamente en el censo de 1991.

A partir de la caída del régimen de convertibilidad comenzó a gestarse otro tipo de regulación económica en la Argentina en que el Estado recupera su rol activo en el desarrollo económico y en la conducción de la política macroeconómica. A continuación se expone el comportamiento económico-social de la provincia durante el período referido.

La producción. Período 2004-2011

De acuerdo con una estimación preliminar, el Producto Geográfico Bruto (PGB) de Río Negro es de 22 mil millones de pesos en 2011, equivalentes a casi 35 mil pesos por habitante. Este último indicador es significativamente más bajo que el promedio nacional y más aún que el promedio de la región patagónica.

Durante el período 2004-2011 la economía provincial creció a un ritmo medio anual del 5,3% pero con algo de volatilidad: el valor máximo se observó en 2004 (8%) y el mínimo en 2009 (-0,9%) (ver Gráfico 1). Esta tasa media significó una aceleración significativa del crecimiento económico comparado con el último cuarto del siglo pasado.

Uno de los factores que explican la expansión fue el aumento de la demanda agregada que impulsó a los servicios privados, la construcción residencial y la mayor actividad gubernamental a raíz del aumento de los recursos del Estado provincial. Asimismo, debe considerarse el efecto positivo que tuvo sobre el comportamiento económico la reactivación de los proyectos industriales-mineros y la creciente importancia de la industria basada en conocimiento localizada en Bariloche. En cambio, se observa una lenta evolución de la producción de hidrocarburos que parece reanimarse los últimos años (ver Gráfico 2).

Los complejos productivos tradicionales de la provincia tuvieron un comportamiento con rasgos similares, en el sentido de que crecieron durante los primeros años del período pero luego experimentaron un estancamiento en su evolución.

El complejo agroindustrial constituido por los encadenamientos derivados de la fruticultura muestra un modesto crecimiento en su capacidad productiva medida a través de la superficie cultivada total. A su vez, la información revela la continuidad de las tendencias de las décadas pasadas: aumento de la superficie de peras, compensado con disminución de la de manzanas. La primera de las especies mencionadas tiene los mercados internacionales como principal destino de la producción; en cambio, la producción primaria de manzanas está sostenida en forma creciente por la industria de jugos concentrados. De todas maneras, la evolución total de la producción ponderada por los diferentes precios muestra una tendencia creciente los primeros años y estancándose a partir de 2007 (ver Gráfico 3). El comportamiento de las cantidades se relaciona con la evolución de los precios. En efecto, al comparar ingresos y gastos por kilogramo se comprueba una relación favorable que se interrumpe a partir de 2009 con la brusca caída de los precios y el continuo crecimiento de los costos en dólares. Estos hechos estarían revelando el debilitamiento de la demanda internacional de fruta y la evolución decreciente de la relación tipo de cambio-costos.

En el turismo cordillerano creció constantemente la oferta de plazas hoteleras. Por su parte, la demanda acompañó esa tendencia los primeros años pero luego declinó debido a los efectos del brote de gripe A en 2009 y a los problemas ocasionados por la erupción del volcán Puyehue en 2011. En esos años creció la capacidad ociosa de la oferta afectando la rentabilidad del sector hotelero (ver Gráfico 4). Cabe señalar como hecho significativo la tendencia declinante de la participación del turismo de residentes extranjeros en la composición de la demanda, que hace presumir una disminución del gasto medio turístico. Por su parte, el turismo de la costa atlántica mostró una tendencia creciente a lo largo de todos los años considerados.

La ganadería es la actividad que estructura las áreas de secano de la provincia y la estepa del sur provincial. En particular, la ganadería ovina constituye el sustento de la población de menor nivel de vida en la provincia. Los primeros años del lapso comprendido entre 2004 y 2011 se caracterizaron por el crecimiento de las existencias de ganado y sus productos derivados: lana y carne. Esto estuvo alentado por el comportamiento ascendente de los precios de dichos productos. Sin embargo, esta tendencia se revirtió el último trienio (ver Gráfico 4). La disminución de los precios, la sequía y las cenizas del volcán constituyeron obstáculos insalvables para que los productores pudieran mantener sus ingresos y su capital. En adición a los factores enumerados, debe mencionarse la creciente desertificación de la región como consecuencia del sobrepastoreo que se extiende en épocas de bonanza y consolida con la sequía. Del mismo modo, la ganadería bovina también detuvo su crecimiento por la sequía y la disminución de los precios. Esta última tendencia podría revertirse a partir de la extensión de la barrera sanitaria sancionada este año. Cabe destacar el crecimiento de la producción aviar que orienta sus productos al mercado nacional y en menor medida a la exportación.

En definitiva, los complejos económicos provinciales reaccionaron favorablemente durante los primeros años del período analizado, para luego disminuir su ritmo de crecimiento al final del mismo, aunque se vislumbra una probable recuperación con el inicio de la nueva década. En este sentido, debe mencionarse la sensibilidad de la economía local al nivel del tipo de cambio real.

Población y empleo

La población de Río Negro continuó creciendo más que la media nacional y menos que la media patagónica, hecho que volvió a verificarse con los datos del Censo 2010. Por otra parte, la tasa de crecimiento de la población de Río Negro resultó superior al crecimiento vegetativo, con lo cual cabe inferir que la provincia recibió migración en forma neta, revirtiendo una tendencia que se había verificado en la década de los ’90 que salió a la luz con los datos del censo 2001.

Las variables ocupacionales de Río Negro que informa el Censo 2010 son similares al promedio nacional, tanto en lo que hace a la oferta de trabajo (tasa de actividad) como a demanda de trabajo (tasa de empleo) y la desocupación resultante que alcanza una tasa de 6%. Este resultado vuelve a verificarse en la Encuesta Anual de Hogares Urbanos (EAHU) del tercer trimestre de 2011. Con lo cual cabe colegir que la provincia no presenta problemas específicos en materia laboral en relación con la media nacional. Este concepto se revierte si comparamos los indicadores laborales de Río Negro con el de las restantes provincias patagónicas (especialmente las más australes), que presentan una mayor tasa de actividad y una menor tasa de desempleo.

Al desagregar la información del mercado laboral puede comprobarse que, desde una perspectiva comparativa, los grupos de población que tienen mayores problemas de empleo son las mujeres, los jóvenes y los miembros del hogar distintos a los jefes. En particular debemos mencionar a las mujeres jóvenes cuya tasa de desempleo se ubica en torno al 26 por ciento.

Asimismo, el ritmo de crecimiento de empleo registrado en el sector privado fue similar al del total de la Argentina (3,6%) y levemente superior al verificado en la Patagonia (ver Gráfico 6). A pesar de ello, el empleo no registrado sigue siendo significativo en Río Negro, ya que –al igual que en la Argentina– el 36% de los ocupados no recibe descuento jubilatorio; que en el caso de Río Negro afecta más a los varones que a las mujeres, al revés de lo que ocurre con el país en su conjunto.

La Argentina puede ser catalogada como un país de desarrollo medio-alto. En efecto, si lo medimos a través del Índice de Desarrollo Humano (IDH) vemos que se ubica dentro del lote de los 40 primeros países del mundo. Los datos de 2010 publicados por provincia muestran que Río Negro exhibe el mismo nivel del citado indicador que la Argentina. Sin embargo, la corrección por distribución del ingreso revela una baja performance de la provincia en este aspecto, en términos de la media nacional.

Reflexiones finales

Mientras los complejos productivos localizados en Río Negro recorrieron su fase expansiva, la provincia experimentó un significativo desarrollo económico que implicó la creación de nuevas ramas de actividad y un vigoroso crecimiento poblacional. Una vez que dicha fase comenzó a encontrar sus límites, la economía comenzó a crecer en función de la demanda agregada nacional. El incremento modesto del PGB provincial del último cuarto de siglo se corresponde con la baja tasa de crecimiento de la Argentina en su conjunto. Con el nuevo siglo, las nuevas condiciones del mercado internacional y nacional reanimaron el crecimiento de la economía provincial pero no se observa en Río Negro el desenvolvimiento de nuevas ramas productivas o un aumento notorio en la capacidad productiva de las existentes.

El comportamiento descrito de la economía encuentra correlación con el estado de las variables sociales. Si tenemos presente que en promedio las provincias patagónicas cuentan con PGB per cápita superior a la media nacional, menores tasas de desempleo, mayores niveles de IDH, menores niveles de desigualdad, podemos colegir que Río Negro se acerca más al promedio de la Argentina que al de la Patagonia. Este resultado implicaría admitir que en dicha provincia existe un deterioro relativo en las condiciones de vida de la población que resulta necesario revertir a partir de la reanimación de las fuerzas impulsoras del desarrollo.

Al reflexionar acerca de dichas fuerzas surge en primera instancia un capital de alto valor que posee la provincia, que es la capacidad empresarial de sus productores agropecuarios, industriales y de servicios, quienes supieron construir actividades competitivas, generadoras de empleo y de ingresos. Se entiende que la política pública debería orientarse al fortalecimiento de su condición económica no sólo como agentes de desarrollo sino como actores de una sociedad plural y democrática.

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