Notas sobre la inmigración de la India en la Argentina

Notas sobre la inmigración de la India en la Argentina

Por Lía Rodríguez de la Vega

La migración desde la India es una de las mayores del mundo. En nuestro país, si bien el número es reducido, intentan preservar su memoria colectiva y una conciencia de grupo étnico a través de su cultura. La gastronomía, ropa, artículos decorativos, danzas, etc., ya son parte del paisaje urbano.
 
Lic. en Estudios Orientales. Dra. en Relaciones Internacionales. Responsable del Área de Asia y África de UNI-COM, Facultad de Ciencias Sociales, UNLZ. Profesora Asociada de Demografía Social, UNLaM. Investigadora del Programa Nacional de Incentivos Docentes


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En la actualidad, de acuerdo con lo que sostiene la Organización Internacional para las Migraciones (2008), existen más de 200 millones de personas que residen fuera de su país de origen. En ese contexto, la migración desde la India es una de las mayores del mundo, en cuanto a su volumen, estimada en 2002 por el Comité de Alto Nivel para la Diáspora India en alrededor de 20 millones de personas, asentadas en más de 70 países, superando el millón de personas en once de ellos y constituyendo en otros, grupos de por lo menos cien mil personas, todo ello incluyendo a los ciudadanos indios que no residen en India (NRI’s o Non Resident Indians) y a las personas de origen indio que han tomado otra nacionalidad (PIO’s o Persons of Indian Origin), categorías que el gobierno indio distingue al interior de la diáspora.

Leclerc señala que el uso de la idea de una diáspora para aludir a los emigrados de la India aparece en un artículo de Bharati de 1976 sin mencionar el término de modo explícito y que ya en 2004 puede verse el uso pleno del término. Ese reconocimiento de la categoría “diáspora india” se vería reforzado por la realización de conferencias internacionales que abordaron la temática y la creación de un centro para su estudio.

Se distinguen distintas etapas en la migración desde la India: 1) la emigración en tiempos históricos, asociada a contactos tempranos de algunos reinos con otros territorios fuera de la India y a la tarea de los monjes budistas que partieron hacia Asia central y oriental; 2) la emigración que comenzó alrededor de 1830, asociada al colonialismo, dirigida hacia distintas colonias, que es la de mayor importancia en atención al volumen de personas emigradas; 3) la emigración hacia los países desarrollados industrializados, durante el período de posguerra de la Segunda Guerra Mundial, y 4) la emigración reciente a Asia occidental.

La Argentina y la inmigración india

La Argentina, país que ha sido tradicionalmente receptor de inmigración, recibió diversos contingentes inmigrantes, la mayoría de los cuales llegó entre fines del siglo XlX e inicios del siglo XX, en su mayor parte españoles e italianos. Con la crisis de 1930 y la Segunda Guerra Mundial, los flujos migratorios de ultramar disminuyeron y durante la posguerra hubo otra oleada inmigrante de menor magnitud, hasta que, a mediados del siglo XX, la migración internacional en la Argentina dejó de ser de ultramar y pasó a ser, casi exclusivamente, proveniente de países limítrofes.

Si bien como ya mencionamos, la inmigración en la Argentina se relaciona mayoritariamente a los inmigrantes españoles e italianos, ha recibido también contingentes más pequeños de distintos orígenes, entre ellos la inmigración proveniente de la India.

Esta inmigración registra su primer antecedente en el Censo Nacional de 1895 en el que se menciona la presencia de 6 indoingleses y parece estar inicialmente ligada al trabajo en plantaciones azucareras y posteriormente en el ferrocarril.

Las estadísticas de entradas, salidas y saldos de extranjeros por nacionalidades, aportadas por la Dirección Nacional de Migraciones, muestran que luego de distintas denominaciones que incluyeron la de “orientales” para referirse a los inmigrantes provenientes de Asia, en 1909 se utiliza la denominación “hindúes”.

El ingreso de inmigrantes provenientes de India continuó, así, hasta nuestros días.

Entre 2000 y 2002 se desarrolló un estudio sobre la comunidad de inmigrantes de la India en la Argentina, con técnicas cuantitativas y cualitativas, que permite dar cuenta de los datos a continuación mencionados, proponiéndonos aquí un trabajo fundamentalmente descriptivo, con algunas reflexiones finales.

La mirada de este trabajo implica la consideración de una identidad india, aludiendo a una noción de identidad que la entiende no como esencial ni inmutable sino de carácter intersubjetivo y relacional, generada en las interacciones cotidianas de los sujetos, que les permite delimitar “lo propio” de “lo ajeno” y en el caso de lo colectivo, por semejanza al interior y diferencia hacia el exterior.

Con respecto a diáspora, Oonk menciona en 2007 tres perspectivas posibles: la referida al marco analítico de los académicos, la sostenida por el gobierno de la India, que define a la “diáspora india” como “un término genérico que describe personas emigradas de territorios que están actualmente dentro de los límites de la República de la India. Se refiere también a sus descendientes” y señala que estas personas “residentes en tierras lejanas” “retuvieron su ligazón emocional, cultural y espiritual con su país de origen”; y la perspectiva de los migrantes mismos. Este trabajo, siguiendo la definición de Cohen de 1997, alude a la primera perspectiva que refiere a una población emigrada, asentada en diferentes lugares, con una memoria colectiva, una conciencia de grupo étnico, solidaridad coétnica, etcétera.

Características de la población estudiada

Los inmigrantes de la India y sus descendientes pueden encontrarse en diversos lugares de nuestro país, a saber, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, las provincias de Buenos Aires, Salta, Tucumán, Mendoza, Misiones, Neuquén, Córdoba, Chaco, Entre Ríos, Formosa, San Luis, Santa Fe, Santiago del Estero, Santa Cruz, Jujuy, La Pampa y Río Negro, etcétera.

Su número, de acuerdo con el relevamiento poblacional realizado, es de 1.857 individuos, considerando bisnietos. Tanto en la primera generación (nacidos y criados en India) como en la segunda (nacidos y/o criados en la Argentina), la mayoría es de sexo masculino.

En términos de edad, en la primera generación el grupo de 30-39 años constituye el 34,5% y el de 40-49 años el 23,8%, mientras que en la segunda generación el grupo de 50-59 años constituye el 36%, el de 60-69 años el 34,4% y el grupo de 70 años y más el 8% (siendo mayoría los hijos de los primeros inmigrantes llegados al país).

En cuanto a la situación legal de la primera generación, el 11,9% tiene condición de “turista”, el 72,6% condición de residente y el 13,1% declara haberse nacionalizado.

La gran mayoría de ambas generaciones está casada, en el caso de la primera generación con personas de origen indio en su mayor parte (98,1%) y en la segunda con personas de origen argentino también en su mayor parte (87,8%).

Motivos aducidos para salir de India

La mayoría señala haber salido de la India para mejorar su situación económica o porque un pariente o amigo prometió ayudarlo al salir (motivo también conectado a lo económico), mientras que un 19% señala haber salido porque su cónyuge estaba en la Argentina.

El 57,1% sostiene que hay emigrantes entre sus familiares más próximos, y que ellos habían salido de India antes que los encuestados. El 73,8% de los encuestados declara que tenía familiares, amigos o conocidos en la Argentina al llegar al país y la gran mayoría de ellos llegó a la Argentina alentado por estos.

Educación, trabajo y vivienda

En la primera generación, el 32,1% tiene estudios universitarios completos, el 31% tiene estudios secundarios completos, mientras que en la segunda, el 47,2% tiene estudios primarios, el 15,2% tiene estudios secundarios completos, a la par que un 3,2% posee estudios universitarios completos.

Respecto del trabajo, la mayoría de ambas generaciones está “ocupada” y es cuentapropista, el 2,4% de la segunda generación está “desocupado” y el 11,9% de la primera generación y el 32% de la segunda generación están “inactivos”.

El 46,4% de la primera generación tardó menos de un mes en conseguir trabajo luego de su ingreso al país y el 16,7% tardó menos de 6 meses.

En ambas generaciones los entrevistados declaran en su mayoría trabajar más de 8 horas por día y también en la mayoría de los casos el entrevistado no es el único miembro de la familia que trabaja.

En cuanto a la vivienda, en la primera generación el porcentaje de propietarios es levemente superior al de inquilinos mientras que en la segunda es mayoritario.

A diferencia de otros contextos de migración, no se observa aquí la familia “extendida”, en que conviven distintos familiares bajo un mismo techo, sino que la mayoría convive con su cónyuge e hijos.

Religión

Las religiones presentes en la primera generación son el hinduismo, el sikhismo (mayoritario) y el catolicismo (muy minoritariamente, sólo 3,6%). En la segunda generación puede apreciarse la presencia de más creencias (sikh, evangelista, Testigo de Jehová, Escuela Científica Basilio), siendo mayoritario el catolicismo.

En términos generales, la corriente que hoy conocemos como hinduismo, que establece una continuidad con el vedismo y el brahmanismo, cuenta con distintas variantes y etapas en su desarrollo histórico y sostiene la existencia de un alma individual o atman<7i> y un Principio Supremo o Brahman. Entre sus postulados fundamentales postula el anaditva (inexistencia de comienzo), el samsara (creencia en la transmigración del alma), el karman (retribución de los actos), el Dharma (la Ley Moral) y moksha (liberación que alcanza el alma individual tras haberse cortado el ciclo de reencarnaciones). Existen al interior del hinduismo distintas corrientes.

Por su parte, en cuanto al sikhismo, fundado por Gurú Nanak en el siglo XVl, entre sus creencias fundamentales sostiene la de un solo Dios y las enseñanzas de los maestros o gurús, contenidas en su libro sagrado, el Gurí Granth Sahib. El décimo gurú, Gurú Gobind Singh, designó al libro sagrado como undécimo y definitivo gurú de la comunidad.

De las prácticas religiosas de la primera generación, tres concentran no sólo el mayor porcentaje de práctica sino también el mayor interés de transmisión a sus hijos y/o personas más jóvenes de la comunidad, a saber: las reuniones de la comunidad en ocasiones festivas, las prácticas domésticas y las prácticas higiénicas.

Ambas generaciones concuerdan en que no dejarían de transmitir algún elemento de su creencia a sus hijos, que ese elemento no sería sólo el de las ideas centrales de su creencia religiosa y que ninguno de ellos transmitiría todos los elementos de su creencia a sus hijos.

Idiomas

Si bien el hindi y el punjabi son mayoritarios en la comunidad entre las personas de primera generación, encontramos también telegu, dogri y otros. La mayoría de los encuestados es cuanto menos bilingüe y tiene por ámbitos de usos de ese/os idioma/s original/es el familiar, el comunitario, encuentros en el templo, viajes a la India, etcétera.

En cuanto al castellano, aprendido rápidamente por estos inmigrantes, en su mayoría en base a las interacciones sociales, es usado fundamentalmente en el ámbito del trabajo, aunque casi el 49% señala incorporarlo también en el ámbito familiar.

En las personas de segunda generación que tienen ambos padres indios, la mayor pérdida que se registra es la de la escritura, es decir que algunos pueden hablar la lengua de origen pero no la escriben, mientras que aquellos que descienden de padre indio y madre argentina u otra (fundamentalmente los hijos de aquellos primeros inmigrantes de inicios del siglo XX), no hablan ninguno de estos idiomas.

Notas finales

La inmigración india en la Argentina, registrada ya hacia finales del siglo XlX, continúa con la llegada permanente de inmigrantes hasta nuestros días, aunque su número es pequeño en relación con el de otros grupos.

Aun cuando otros cultos de origen indio han llegado al país de la mano de personas ajenas a esta comunidad de inmigrantes, su presencia está asociada al primer templo sikh del país, ubicado en Rosario de La Frontera, provincia de Salta, construido por inmigrantes de la zona, que cuenta con un sacerdote proveniente también de la India, a una comunidad hindú mayormente centrada en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y a la llegada de movimientos transnacionales tales como el Mata Amritanandamayi Math, movimiento en torno a Amma, conocida como la “Santa de los Abrazos”. Estas identidades religiosas asociadas a “lo indio” reconocen, mantienen, festejan y socializan un calendario de festividades tales como Diwali o la Fiesta de las Luces, entre los hindúes, y la festividad de Gurú Nanak, que en el caso de los sikhs del norte del país reúne a descendientes de varias provincias en el templo.

La presencia de otros elementos de su cultura, que se visibilizan cada vez más en distintos actos, devino materializada también en diversos restaurantes en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires que dan muestra de su rica gastronomía, negocios de inmigrantes dedicados a la importación de material producido en la India (ropa, artículos decorativos, etc.) y la relación que a través del arte ha encontrado a India y la Argentina desde hace tiempo, se continúa en manifestaciones como la danza, con una presencia creciente de grupos de baile que surgen alrededor de docentes indias o argentinas, con gran presencia del estilo “Bollywood” en el último tiempo.

Al interior de la comunidad las diferencias en los niveles educativos muestran que probablemente la situación de vida y educación de los primeros inmigrantes de este origen en el país y su situación en la Argentina eran bastante diferentes a los actuales, en que gran parte de los inmigrantes que llegan poseen un nivel de estudios más altos y poseen redes de apoyo más afianzadas y organizadas.

Otro cambio notorio es el de la posibilidad de traer o ir a buscar una esposa de origen indio para concretar un matrimonio, que al inicio del siglo XX no resultaba posible, implicando el casamiento con personas de otro origen que, sumado a la no transmisión del idioma y otros elementos por parte del padre indio, se tradujo en la imposibilidad de los descendientes argentinos de comunicarse con los parientes en India en su lengua original. Ello visibiliza también la falta de una estructura educativa que contribuya a la transmisión de determinados elementos culturales.

Un dato que resulta de interés particular y hace a la cuestión identitaria es el hecho de que aun aquellas personas de segunda generación que no profesan la religión de su progenitor indio, muchas veces, son altamente permeables a elementos de esa creencia, como por ejemplo la creencia en el karma, que ya mencionáramos, aun cuando esta idea pudiese contradecirse con la creencia que declaran como propia (dado que la creencia en el karma supone la creencia en la transmigración).

Más allá de estos datos, existen otros elementos de continuidad entre ambas generaciones dada por elementos culturales como el mantenimiento de determinados valores (por ejemplo, el respeto y la obediencia a los mayores), la comida india y el conocimiento entre miembros de la comunidad (el 63,2% de la segunda generación declara tener una relación cercana con la comunidad india y sus descendientes) y el hecho de haber iniciado ya una Asociación India-Argentina, cuya iniciativa surgió de individuos de la segunda generación, que pretende sumar voluntades de todas las generaciones –también argentinos que no sean descendientes de indios– y que fue bien recibida por los miembros de la primera generación y por la embajada de India en la Argentina. Tal iniciativa sucede a intentos informales de asociación de distinto tenor en los diferentes subgrupos de la primera generación.

Finalmente, diremos que esta identidad particular india en la Argentina se da en el contexto de un proceso de diáspora en que la población emigrada de la India se asienta en distintos lugares del mundo, es objeto/sujeto de una discursividad social particular en el país de origen –recordemos aquí las acciones desarrolladas por los gobiernos en el país de origen para establecer una ligazón profunda con esta diáspora/“familia india en todo el mundo”, manifiesta en instituciones como el Ministerio para los Asuntos de los Indios en el Extranjero (MOIA) a cargo de un ministro autónomo, el establecimiento del Pravasi Bharatiya Divas (Día de la Diáspora India), el papel destacado de la diáspora en el ámbito económico, complementado por lo que ha sido llamado “una política contemporánea de ejemplaridad en Asia del Sur”, en la que los modelos de emigrados son mostrados como emprendedores cuya ejemplaridad es atestiguada por su éxito financiero–, integrándose al lugar de residencia (Argentina) sin asimilarse, manteniendo una pertenencia identitaria ligada al país de origen, potenciando el intercambio con India misma y con otros emigrados y sus descendientes, en otros lugares de asentamiento.

Esta identidad particular dentro de la diáspora india encuentra además una dinámica cambiante entre pautas de acción que promueven un sentido de pertenencia a ella, como un proceso continuo que penetra en la vida social y las dinámicas particulares de quienes forman parte de esta comunidad en este contexto específico.

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Artículos de este número

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La política migratoria argentina, a contrapelo de la tendencia mundial
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