La Internealización del RENMINBI: POSIBILIDADES Y LÍMITES

La Internealización del RENMINBI: POSIBILIDADES Y LÍMITES

Por Marcos Antonio Macedo Cintra* y Eduardo Costa Pinto**

Según la voz de algunos especialistas, China está experimentando una transformación. De ser una potencia manufacturera y comercial está pasando a ser una potencia financiera. Para eso, el Renminbi debe constituirse en una moneda de liquidación de intercambios comerciales y de inversión, camino que ya empezó a recorrer.
 
*Técnico en Planeamiento e Investigación del Instituto de Pesquisa Econômica Aplicada (Ipea) **Profesor adjunto del Instituto de Economía de la Universidad Federal de Río de Janeiro


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RMB es la abreviatura de la moneda china, Renminbi –“moneda del pueblo”– cuya unidad básica es el yuan. CNY es el código monetario oficial de la moneda china negociado en el mercado nacional (no disponible en el exterior). Fue lanzada oficialmente en 1949 por la República Popular China. En 2009 comenzó a funcionar el mercado del Renminbi en Hong Kong (cuyo código monetario es CNH).

La economía mundial y el sistema interestatal han experimentado profundas transformaciones. China, con activos financieros estimados en RMB 113,3 trillones (cerca de U$S 18 trillones) en diciembre de 2011, o el equivalente al 246% del producto interno bruto (PIB), y reservas internacionales de U$S 3,44 trillones a marzo de 2013, planea desempeñar un papel más prominente en las finanzas globales. Para algunos analistas, estaría teniendo lugar un proceso de transición de una potencia manufacturera y comercial (“la fábrica del mundo”), segunda economía y primera nación comercial (suma de las exportaciones e importaciones), hacia una potencia financiera que pasaría a explotar las ventajas competitivas del capital monetario y bancario chino en el ámbito global. Es verdad que, luego de la expansión de la inversión extranjera directa china, el país desarrolla al mismo tiempo estrategias para internacionalizar su moneda (ampliando su uso en el comercio exterior, especialmente en el ámbito regional, y creando un mercado offshore en Hong Kong) y sus grandes instituciones bancarias.

Sin embargo, el proceso de internacionalización del renminbi y de las instituciones bancarias chinas tiene grandes restricciones, dada la naturaleza y los desafíos del proceso de desarrollo del país. Por ahora, el proceso de internacionalización del renminbi y de las instituciones bancarias chinas constituye una estrategia defensiva. Por un lado, China toma nota del creciente papel de su estructura productiva y de su poder económico y trata de fomentar el uso de su moneda en el ámbito internacional, replicando la experiencia del euromercado (mercado offshore del renminbi en Hong Kong) y con eso trata de disminuir gradualmente su dependencia en relación con el dólar. Por otro lado, la inserción internacional (y regional) de su economía tuvo lugar en la órbita del dólar, es decir que fue fruto de la globalización productiva y financiera regida por los Estados Unidos, y su modelo de desarrollo, con una gran autonomía de la política monetaria, crediticia y cambiaria, requiere mantener su moneda y su sistema bancario predominantemente domésticos operando en condiciones muy especiales, lo que restringe su capacidad de promover el derrame de su capital monetario y bancario hacia afuera de sus fronteras (a excepción de la inversión extranjera directa, en especial la destinada a la captura de las materias primas necesarias para su desarrollo). Se pretende afirmar, por lo tanto, que persisten las asimetrías en el orden monetario y financiero internacional y que, en el horizonte visible, el renminbi deberá desempeñar un papel restringido de moneda regional.

La estrategia de internacionalización del renminbi

La cautelosa estrategia de China de ampliar el papel del renminbi como moneda de denominación y de liquidación de las transacciones comerciales y financieras internacionales y eventualmente transformarla en una moneda de reserva no posee precedentes históricos. El país utiliza en forma pragmática un conjunto vasto de instrumentos y de experimentaciones de políticas y trayectorias y, por lo tanto, hace uso de un amplio proceso de aprendizaje. No obstante, los desafíos son enormes, inclusive teniendo en cuenta el delineado de objetivos de largo plazo. En primer lugar, la experiencia histórica demuestra que la existencia de un mercado financiero líquido y profundo, la convertibilidad de la moneda y la apertura de la cuenta de capital son hechos que precedieron el uso internacional de una moneda nacional.

China está tratando de llevar a cabo la internacionalización de la moneda nacional con “convertibilidad controlada”. En segundo lugar, la tentativa de internacionalización de la moneda china se verifica en un momento histórico en el que prevalece la moneda fiduciaria, sin un respaldo como el oro. Eso significa que la credibilidad del renminbi no podrá construirse por la capacidad del Banco Central de China de convertir su moneda en oro, como ocurrió con la libra y con el dólar. El renminbi solamente puede ser comparado con el dólar, o sea, con la moneda de reserva internacional. En tercer lugar, el enorme y persistente superávit de cuenta corriente (escasez de renminbi fuera del país) dificulta la expansión internacional de la moneda sin una ampliación del dólar en el saldo del Banco Central de China (exportaciones hacia las economías desarrolladas e importaciones de commodities, especialmente energía) y de inversiones en títulos valores estadounidenses.

La estrategia de Pekín, anclada en decisiones políticas y haciendo uso de diferentes instrumentos, está estructurada en tres grandes movimientos –lentos y graduales–, planeados hasta por lo menos 2020. Primero, aumentar el uso del renminbi para la denominación y liquidación del comercio internacional y para acuerdos monetarios (bilaterales y multilaterales), asumiendo la función de prestador de última instancia de su moneda (y, por lo tanto, de su Banco Central) en el ámbito internacional. Segundo, crear un mercado offshore de renminbi en Hong Kong (y posteriormente en otras plazas financieras) y ofrecer disponibilidad de instituciones e instrumentos para que los inversores no residentes puedan tener y negociar la moneda china. Tercero, convertir a Shangai en un centro financiero internacional, ampliando las conexiones del mercado financiero doméstico con el externo, especialmente el regional.

Por lo tanto, se configura una estrategia de regionalización del renminbi como un paso para su internacionalización. No obstante, se defiende la hipótesis de que el proceso está siendo conducido por el papel que China desempeña y/o aspira a desempeñar en Asia, atrayendo a los países vecinos a su órbita monetaria. Se trata entonces de una regionalización de la moneda más que de su internacionalización.

El uso del renminbi en el comercio internacional y en operaciones simbólicas de préstamo de última instancia

Luego de la crisis financiera sistémica de 2008, las autoridades chinas tomaron diversas iniciativas para tratar de promover el uso internacional/regional del renminbi. La iniciativa más relevante en el ámbito del comercio exterior fue el “programa piloto de liquidación del comercio transfronterizo” (Cross-Border Trade Settlement Pilot Scheme) implementado conjuntamente por el Ministerio de Finanzas, el Ministerio de Comercio, la Administración General de Aduanas, la Administración de Impuestos y la Comisión de Regulación Bancaria de China en abril de 2009. En julio de 2009, el Banco Central de China promulgó “las normas administrativas para el programa piloto de liquidación del comercio transfronterizo en renminbi” (The Administrative Rules for the Pilot Scheme for Settlement of Cross-Border Trade in RMB). En esencia, el programa piloto permite que las empresas exportadoras de las regiones seleccionadas puedan compensar sus operaciones en renminbi. Las empresas exportadoras deben solicitar al Banco Central de China y a las autoridades locales/provinciales la posibilidad de transformarse en empresas piloto.

A partir de julio de 2009, el programa piloto involucró los intercambios realizados a partir de cinco ciudades chinas con sus contrapartes en las regiones administrativas especiales (Hong Kong y Macau) y, para los países miembros de la ASEAN (Association of Southeast Asian Nations –Asociación de las Naciones del Sudeste Asiático–), la liquidación tendría lugar en Hong Kong. Pekín trató, por lo tanto, de utilizar el poder de mercado de las grandes empresas con precios competitivos y de “incentivar” y hasta “forzar” a las empresas extranjeras, especialmente las del entorno asiático (de economías menores), a usar el renminbi para la liquidación de sus transacciones con el continente. En junio de 2010, el programa fue ampliado a veinte provincias/ciudades sin delimitaciones geográficas de las contrapartes y en agosto de 2011 a todo el país. En efecto, el programa piloto regional (ASEAN, Hong Kong y Macau) se convirtió en internacional. En diciembre de 2010 había operado un flujo de RMB 340 billones.

Además del programa piloto, las instituciones chinas de financiación del comercio exterior y de apoyo a la internacionalización de las corporaciones están promoviendo, aunque indirectamente, el renminbi como moneda de referencia en la denominación de los contratos.

El Export-Import Bank of China, por ejemplo, denomina sus préstamos en renminbi. El China Development Bank hace lo mismo con los créditos para inversiones internacionales de empresas chinas. Esas instituciones también están ampliando la oferta de activos en renminbi en el mercado offshore por medio de operaciones de préstamos para inversores internacionales. Vale decir que la financiación del comercio exterior, de la internacionalización de las empresas chinas y de la inversión externa en general abre una puerta para que China pueda establecer sus bancos y su moneda en el ámbito internacional, con énfasis en la actuación regional.

La ofensiva china para ampliar el uso del renminbi fuera de sus fronteras también involucró la celebración de acuerdos bilaterales para la realización de intercambios comerciales en monedas nacionales, supuestamente para reducir costos de las transacciones por la eliminación de las tasas de conversión de las monedas, así como para disminuir el riesgo de fluctuación de los tipos de cambio. El primer acuerdo se realizó con Brasil en mayo de 2009, cuando el presidente Luiz Inácio Lula da Silva visitó China. Esos acuerdos proliferaron hacia un amplio espectro de países en desarrollo, tales como Turquía (diciembre de 2010) y Bielorrusia (marzo de 2010).

Otra dimensión de la estrategia china de conquistar su lugar en el sistema monetario internacional está asociada con su capacidad o su voluntad de actuar como prestamista de última instancia, así como de que se la perciba con credibilidad, operando como prestador de última instancia en los circuitos financieros internacionales/regionales. La Iniciativa Chiang Mai, acuerdos celebrados entre China y otros 12 países asiáticos, inclusive Corea del Sur y Japón (2010), representa una de estas complejas redes de seguridad financiera. En virtud de ese arreglo financiero, los gobiernos de los países asiáticos se comprometen a prestarse unos a otros parte de sus reservas internacionales en caso de necesidad. Hasta ahora, la Iniciativa Chiang Mai no ha sido utilizada. Luego de la crisis de 2008, evolucionó progresivamente de una compleja red de acuerdos bilaterales hacia una red de acuerdos regionales más institucionalizados, proceso conocido como multilateralización. En 2013, se elevó el fondo virtual de U$S 120 billones a U$S 240 billones.

Otra decisión importante –parte del esfuerzo coordinado de Pekín para fortalecer la credibilidad da su moneda fuera de sus fronteras– es el conjunto de acuerdos bilaterales de swap de monedas realizados por el Banco Central de China con 17 países, especialmente asiáticos, por más de RMB 1,5 trillón. Con los acuerdos cambiarios (swaps) en monedas nacionales, cada uno de los bancos centrales se compromete a poner a disposición del otro el monto negociado en caso de dificultades para obtener moneda extranjera en el mercado internacional. Las operaciones de swaps están denominadas en moneda local y se pueden utilizar para el pago de compromisos entre un país y el otro (comercio e inversión), reduciendo la necesidad de operaciones de cambio en moneda internacional (dólar) en la hipótesis de problemas de liquidez temporaria. De tal forma, los acuerdos de swaps de monedas tienen dos objetivos fundamentales. Por un lado, asegurar una nueva fuente de liquidez internacional y proteger a los países contra dificultades en sus balanzas de pago, permitiendo inclusive una mejora en la clasificación de riesgo de estos países. Por otro lado, garantizar más seguridad al comercio y a la inversión (productivos y financieros) entre los dos países, fomentando sus operaciones inclusive en condiciones desfavorables, dado que pueden recurrir a este monto adicional de reservas en cualquier momento.

De todos modo, el propósito de la creación de estos acuerdos bilaterales (y regionales) es ampliar la disponibilidad de instrumentos de defensa contra crisis cambiarias de países de moneda no convertible y, simultáneamente, difundir la confianza de que el mayor tenedor de reservas internacionales (en dólares) estaría dispuesto a desempeñar un papel de prestamista de última instancia para un conjunto de bancos centrales. Sobresale, por lo tanto, el carácter simbólico de tales acuerdos (se acordaron varias líneas con socios comerciales poco significativos, tales como Bielorrusia, Islandia, Uzbekistán y Kazajstán), apalancando la intención de Pekín de lograr un papel internacional para su moneda. Luiz Gonzaga M. Belluzzo declara en Regime de metas e estabilidade, en el Nº 732 de Carta Capital, del 23 de enero de 2013:

“Las iniciativas regionales no nacen de la flaqueza del dólar, sino de su fuerza. Es la connivencia entre el dólar fuerte y el frenético movimiento de capitales privados que suscita la formación de fondos de estabilización regionales compuestos de fracciones de las reservas acumuladas por los países superavitarios. Antes y después de la crisis, la desenfrenada actividad de arbitraje, especulación y carry trades, estimulada por los desalineamientos globales de los tipos de cambio y de las tasas de interés, prometen más inestabilidad y confusión. De tal modo, resulta quimérico tratar de deducir algo de la corrección o atenuación de los desequilibrios globales”.

El mercado offshore del renminbi en Hong Kong

El segundo movimiento de la estrategia china de internacionalización de su moneda es construir un mercado de activos financieros denominados en renminbi sin una apertura de la cuenta de capital. El elemento crucial es el desarrollo de un mercado offshore de renminbi en Hong Kong superando, de cierta forma, la restringida convertibilidad y procurando reproducir la experiencia del euromercado (años 1960), a la vez que se crea un nuevo papel para los mercados financieros de Hong Kong. Ese mercado offshore proporciona servicios esenciales de liquidación y compensación en renminbi y un espectro de activos financieros para afirmar la riqueza de los inversores residentes y no residentes (corporaciones, bancos, fondos de inversión, individuos, etc.), permitiendo su circulación fuera de las fronteras de China, y sirve como prueba para experimentaciones con productos, infraestructura, definición de precios y grado de apertura de la cuenta de capital.

Como se ha observado, el programa piloto de liquidación del comercio exterior en renminbi que involucra una cámara de compensación en Hong Kong con el apoyo del Banco Central de China requiere el montaje de una compleja arquitectura financiera. Esa plataforma tiende a expandirse, posibilitando el acceso a una amplia gama de servicios financieros ofrecidos por los bancos de Hong Kong a las instituciones establecidas en el programa piloto. Los bancos fuera de China que participan del programa piloto pueden brindar servicios financieros en renminbi a las empresas (de las regiones seleccionadas) que opten por realizar sus transacciones en renminbi. Esos servicios incluyen: depósitos y aplicaciones financieras en renminbi, mercado de cambio, financiación del comercio exterior y compensación de los intercambios comerciales.

En 2004, los bancos de Hong Kong habían sido autorizados a realizar algunas operaciones en renminbi, tales como depósitos, remesas y cambio. La introducción del programa piloto de comercio exterior dio impulso a la actividad en renminbi en el centro financiero de Hong Kong, tornándose relativamente accesible a una amplia gama de inversores internacionales. Desde 2007, las instituciones financieras chinas pueden emitir bonos en renminbi en Hong Kong, previa aprobación de las autoridades. En 2009, el Ministerio de Finanzas efectuó una emisión de títulos de deuda para ayudar a la formación de una curva de tasa de interés (benchmark) y a la creación de un mercado más líquido. En 2010, las subsidiarias chinas de bancos en Hong Kong también fueron autorizadas a emitir deuda en el mercado offshore de renminbi e, inmediatamente después, también lo fueron las compañías internacionales. Aún no se reguló la emisión de títulos en renminbi de Hong Kong por parte de las empresas chinas.

En agosto de 2010, el Banco Central de China permitió el acceso al mercado interbancario continental a los bancos centrales, a los bancos autorizados a negociar en renminbi en Hong Kong y Macau y a los bancos internacionales que participan en el programa piloto de liquidación de comercio exterior. Ellos deben contar con la aprobación del Banco Central de China y sólo pueden realizar operaciones dentro de ciertos límites que tienden a ser relativamente pequeños. De todos modos, se amplió el grado de circulación “controlada” entre los mercados offshore y onshore. En febrero de 2013, los depósitos a la vista y de ahorro en Hong Kong ascendieron a RMB 139,4 billones (U$S 22,4 billones); los depósitos a plazo, a RMB 512,3 billones (U$S 82,3 billones), totalizando RMB 651,7 billones (U$S 104,7 billones). Ese monto representaba el 19,2% de los depósitos en moneda extranjera (U$S 546 billones) y el 9,6% de los depósitos totales en moneda extranjera y en dólares de Hong Kong (U$S 1,08 trillón). También creció la cantidad de instituciones autorizadas a realizar transacciones en renminbi en Hong Kong: sumaban 140 en abril de 2013. Por lo tanto, se desprende que las operaciones en renminbi fuera de China se están expandiendo rápidamente, pues se redujeron las restricciones para remitirlos de vuelta al continente o cambiarlos por otra moneda.

Como se esperaba, los importadores tienden a ser los usuarios más activos del programa piloto y están bien posicionados para captar en el mercado offshore de renminbi a fin de financiar sus transacciones comerciales y beneficiarse con menores tasas de interés que las disponibles en el continente, debido al exceso de depósitos y a la escasa demanda de títulos en la moneda china en Hong Kong. Ese desequilibrio en la oferta y la demanda de renminbi offshorederrumbó todo el espectro de tasas de interés por debajo del 0,6% anual en abril de 2011. Además, parte de la expansión de los depósitos ha estado impulsada por las oportunidades de obtener ganancias por arbitrajes con bajo riesgo. Los importadores chinos y otros inversores tratan de apropiarse del diferencial de la tasa de interés entre los dos mercados –offshore y onshore–, así como de las expectativas de revaluación de la moneda.

De todos modos, en un corto período tuvo lugar la consolidación de cinco mercados de renminbi, siendo dos de ellos onshore y tres offshore. En el China Foreign Exchange Trade System, administrado por el Banco Central de China, se desarrolló un mercado spot (a la vista) de renminbi (CNY); y un mercado de derivados con contratos a plazo (outright), introducidos en octubre de 2005. En el Hong Kong Interbank Market se formó un mercado spot (a la vista/deliverablede CNH –renminbi de Hong Kong–) y un mercado forward de tipo de cambio (CNH), ambos introducidos en agosto de 2010. Esos mercados offshore son relativamente menos regulados y menos sujetos a controles e intervenciones directas. Estos se agregaron al mercado offshore de derivados non-deliverable forward (NDF) de renminbi. El mercado NDF precedió al mercado de Hong Kong (CNH) y no contó con la participación de residentes chinos. Sin embargo, está conectado al mercado cambiario onshore (CNY), en el sentido de que su valor deriva de las expectativas futuras de la tasa spot.

La expectativa de que el renminbi esté subvaluado, dado el superávit comercial y la entrada neta de inversión extranjera directa, asociada con las diferencias entre las tasas de interés onshore y offshore, hace que la moneda tenga una cotización mayor en términos del dólar en el mercado de Hong Kong (CNH) que en el mercado chino (CNY), posibilitando así la realización de diferentes operaciones especulativas y de arbitrajes. Por un lado, la diferencia entre los tipos de cambio incentiva a los importadores chinos (y empresas multinacionales) a acumular renminbi offshore, porque el tipo de cambio offshore tiende a ser más favorable para sus compras de dólares. Pero si surgen dudas sobre el potencial de revaluación de la moneda china, la diferencia entre los dos tipos de cambio puede desaparecer o inclusive invertirse. Por otro lado, la diferencia entre las tasas de interés estimula operaciones de arbitraje por parte de los importadores chinos (y empresas multinacionales), desencadenando flujos de capital de Hong Kong hacia China. Con eso se aumenta el pasivo en renminbi de los importadores chinos (y empresas multinacionales), así como los activos en renminbi de los inversores en Hong Kong. Además de eso, fomentan la presión a la revaluación del CNY y la devaluación del CNH. Como las tasas de interés y el tipo de cambio en China son fijadas por el gobierno, la diferencia entre la cotización del CNH y del CNY tiende a persistir, promoviendo elevadas ganancias de arbitraje.

La fragilidad de la coexistencia de los dos mercados de cambio y de tasa de interés –uno regulado (CNY) en el continente y otro libre en Hong Kong (CNH)– se explicitó con el deterioro en la zona del euro a partir de septiembre de 2011, provocando que los depósitos en renminbi en Hong Kong presentaran una abrupta retracción y la moneda china se devaluara repentinamente, forzando una intervención del Banco Central de China.

Con la crisis de las deudas soberanas, los bancos europeos retiraron sus dólares de Hong Kong, desencadenando una contracción de la liquidez, el CNH cayó en relación del dólar. No obstante, la escasez de dólares no afectó al CNY, que continuó relativamente estable. Con eso, el CNH quedó más barato que el CNY. Por un lado, los importadores chinos (y empresas multinacionales) dejaron de comprar dólares en el mercado CNH y se volcaron al mercado CNY. Por otro lado, los exportadores chinos (y empresas multinacionales) dejaron de vender dólares en el mercado CNY y se concentraron en el mercado CNH. La escasez de dólares provocó presiones hacia la devaluación del CNY. El arbitraje inverso provocó flujos de capital de China hacia Hong Kong. En forma análoga, los pasivos en renminbi de los importadores chinos (y de las empresas multinacionales) disminuyeron, así como los activos en renminbi de los inversores en Hong Kong. El aumento de la incertidumbre sobre el tipo de cambio CNY/CNH/U$S y en los costos de financiación desencadenaron ventas de activos en renminbi en el mercado de Hong Kong.

Ese episodio demuestra que la ampliación de la liberación de los flujos de capitales implementada por el gobierno chino hace que los flujos de corto plazo –que tenían poco impacto en la trayectoria del tipo de cambio del renminbi– asuman un papel cada vez más importante en su determinación. Dadas las válvulas de comunicación entre los dos mercados, los choques externos afectan inicialmente al mercado cambiario offshore y, por lo tanto, penetran en el mercado financiero doméstico. Así, la inestabilidad inherente al comportamiento de los flujos de capital de corto plazo tiende a aumentar la volatilidad de los tipos de cambio (CNY/CNH)/U$S, introduciendo nuevos desafíos para el gobierno chino para administrar la liquidación del comercio exterior, el mayor apetito de los inversores por ganancias de capital provenientes de operaciones especulativas y de arbitraje, y la expansión del mercado offshore de renminbi, que tiende a hacerse más autónomo (con la creación de la moneda fuera del territorio soberano de China).

De todos modos, el mercado offshore de renminbi presenta algunos beneficios cruciales. En primer lugar, permite el mantenimiento de un elevado grado de control sobre las transacciones financieras internacionales y aísla, por lo menos parcialmente, al sistema financiero doméstico (reduciendo tanto las presiones por intervenciones esterilizadoras y/o por la revaluación del tipo de cambio, como los riesgos para las instituciones financieras domésticas y los precios de los activos domésticos). En segundo lugar, posibilita la configuración de una estrategia defensiva, protegiendo a China contra la inestabilidad financiera internacional, dada su creciente interconexión con las instituciones financieras nacionales. Así, Hong Kong y los otros centros financieros offshore (Singapur y Londres) que pueden fomentarse deben ser entendidos como una forma de dominar y administrar los flujos de entrada en una situación de cuenta de capital “casi cerrada” y un sistema financiero informal y no regulado.

La apertura de la cuenta de capital y la creación de un centro financiero internacional en Shangai

En 2002, luego del ingreso a la Organización Mundial de Comercio (OMC), China creó el régimen de Inversor Institucional Extranjero Calificado (Qualified Foreign Institutional Investor –QFII–) emitiendo la primera señal de flexibilidad de la cuenta de capital.

Efectivamente, ese armazón permitió el acceso de las bolsas de valores chinas a un pequeño grupo de inversores internacionales. Para cada inversor extranjero se estableció una cuota fija e intransferible, permitiendo el control del número de participantes, las exposiciones individuales y agregadas máximas. El proceso de aprobación era lento y estaba administrado por la Comisión de Valores de China (China Securities Regulatory Commission). Los criterios de selección involucraban la calidad de la institución demandante, el cuadro regulatorio del país de origen y la existencia de algún memorándum de entendimiento celebrado con China.

En diciembre de 2011, la Comisión de Valores de China, el Banco Central de China y la Administración de las Reservas Internacionales (State Administration of Foreign Exchange –SAFE–) alteraron el régimen del Inversor Institucional Extranjero Calificado, a fin de fomentar el uso del renminbi. La apertura adicional en la cuenta financiera estuvo dirigida, principalmente, a los bancos de inversión y las empresas de gestión de activos de Hong Kong, permitiendo que colocaran el 80% de los recursos en títulos de renta fija y el 20% en acciones chinas. Los montos invertidos bajo este régimen y sus rendimientos podrían ser repatriados en renminbi o en moneda extranjera. Por lo tanto, esto posibilitó que una parte del renminbi retenido en Hong Kong volviera a China, por medio del comercio, en forma de inversión.

En 2011 también se promulgaron las normas para el uso del renminbi en la entrada y salida de inversión extranjera directa por medio de un programa piloto (a partir de entonces las empresas chinas estaban autorizadas a realizar intercambios comerciales e inversiones externas en renminbi). En enero de 2010, el Banco Central de China ya había permitido que las empresas chinas (luego de la aprobación por parte de las autoridades) y los países aptos para el programa piloto de liquidación de comercio exterior en renminbi pudiesen realizar sus operaciones de inversión extranjera directa en la moneda china. Además de eso, las filiales de bancos extranjeros y corresponsales de bancos chinos en Hong Kong podrían obtener fondos del continente y prestar renminbi para que las empresas pudieran realizar sus inversiones. Se espera que tales decisiones puedan ser de ayuda para la difusión internacional del renminbi y atenúen las restricciones derivadas del hecho de que China es un acreedor neto del resto del mundo.

A partir de agosto de 2010, la autoridad monetaria de Hong Kong y los bancos comerciales offshore pasaron a tener acceso al mercado interbancario chino de bonos en renminbi por medio de un agente de compensación, previa aprobación del Banco Central de China. Según Subacchi: “Offshore markets in a currency flourish if offshore financial institutions are able to maintain and freely access clearing balances in the currency with onshore banks” [Los mercados offshore de una moneda florecen si las instituciones offshore son capaces de mantener y acceder libremente a la compensación de saldos en esa moneda con los bancos domésticos.]. En 2012, el gobierno chino también permitió a los participantes del mercado local mantener posiciones compradas netas en renminbi contra monedas extranjeras.

Finalmente, el gobierno chino da señales de un cronograma de largo plazo de transformación de Shangai en un centro financiero internacional para el año 2020, por medio del desarrollo del mercado de capitales, momento en el cual el renminbi podría ser una moneda de reserva.

Para eso, las autoridades promueven diversas iniciativas, tales como ampliar el espectro de instituciones autorizadas a operar en los diferentes segmentos del mercado financiero doméstico, lanzan acciones de los grandes bancos públicos en las bolsas de valores (domésticas y de Hong Kong), expanden las operaciones internacionales de los bancos públicos, a fin de fomentar la competencia y la acumulación de expertise (técnicas de gestión de activos y monitoreo de riesgo). Aún existe el objetivo de perfeccionar el mercado de capitales (emisiones de bonos corporativos y de acciones, bastante restringidas) y promover una transición gradual hacia un mecanismo de tasa de interés de mercado para la alocación de los recursos. Sin embargo, como sugiere Kroeber, “las empresas [chinas] apenas comenzaron a invertir en forma internacional; y sus instituciones financieras aún deben demostrar que pueden funcionar en forma eficiente fuera de las condiciones especiales del mercado doméstico”. Es preciso observar que el modelo de crecimiento económico chino se encuentra apoyado en tasas de interés reducidas y tipos de cambio devaluados, ambos fuertemente administrados por el gobierno. La reproducción del modelo de crecimiento –la actuación del sistema bancario, la dependencia de las grandes empresas estatales al acceso al crédito administrado, el financiamiento de la deuda pública– requiere mantener controles sobre la cuenta de capital. Todo eso se contradice con el proceso de transformación de Shangai en un centro financiero internacional.

Consideraciones finales

Pekín aspira a ampliar el uso internacional del renminbi, más específicamente, su uso para el pago de importaciones chinas, a la vez que se mantiene bajo control el flujo de divisas. Paralelamente, promueve una liberación gradual de la cuenta de capital, aumentando la convertibilidad de la moneda y protegiendo a los sectores domésticos más vulnerables. El primer movimiento de la estrategia china tiene por objeto ampliar el uso regional del renminbi con políticas de fomento de la moneda para la liquidación de intercambios comerciales. El segundo, construir la convertibilidad de la moneda por medio del desarrollo de un mercado offshore en Hong Kong, facilitando instituciones e instrumentos financieros (inclusive derivados) con el objeto de tornar la moneda atractiva para no residentes. El mercado offshore posibilita a las empresas chinas ampliar sus inversiones en el exterior y, simultáneamente, permite a las autoridades mantener el control sobre el ritmo de liberación de la cuenta de capital. El tercer movimiento es la preparación de Shangai como un centro financiero para 2020.

Como en la consolidación del euromercado en la década de 1960, el mercado offshore del renminbi en Hong Kong se basa en la expectativa potencial de que ofrezca operaciones de crédito –con bajas tasas de interés– a corporaciones y bancos con buenas calificaciones de riesgo. Por ahora, sin embargo, la demanda de títulos y/o préstamos en renminbi offshore ha demostrado ser restringida. Las grandes corporaciones chinas (con rating de grado de inversión) pueden obtener todos los recursos que necesitan en los bancos públicos domésticos. Las empresas multinacionales demandan renminbi para invertir en el continente y, por lo tanto, el mercado de Hong Kong queda ocioso. Y muchas empresas multinacionales tienen operaciones en China que generan flujo de caja positivo en renminbi. Según Kroeber, hay poca evidencia de que el mercado offshore de renminbi haya tenido apoyo de los bancos chinos, que permanecen concentrados en el mercado doméstico. Kroeber opina también que el programa piloto de liquidación del comercio exterior en renminbi ha sido predominantemente utilizado por los importadores: “En 2011, el 13% de las importaciones chinas se liquidaron en renminbi, pero sólo el 5% de las exportaciones hicieron lo propio”, siendo que una parte importante de las operaciones en moneda china deriva de transacciones intercompañía. Por lo tanto, el mercado del renminbi de Hong Kong tiende a estar concentrado en los bancos, que están obligados a crear depósitos para atender la demanda local, pero tienen pocos activos para invertir estos depósitos (dados los límites del mercado de bonos en renminbi, denominado dim sum).

Por eso, terminan transfiriendo la mayor parte de los depósitos creados al Banco Central de China. Finalmente, la capacidad de los bancos extranjeros, inclusive los de Hong Kong, de liquidar transacciones en renminbi sigue siendo muy limitada, pues la mayoría de las operaciones requiere la intermediación del Bank of China, como agente del Banco Central de China. Para Kroeber, “la única fuerza de mercado en favor de la internacionalización es la demanda de inversores extranjeros de activos en renminbi, que está subordinada casi enteramente a la expectativa de que la moneda china se revalúe en relación con el dólar”. Y, evidentemente, existe el riesgo no descartable de una desaceleración del dinamismo chino, con posibilidad de reversión de esa demanda especulativa por activos denominados en renminbi.

De tal forma, la moneda china continúa siendo escasa, tanto para liquidar transacciones comerciales, como para denominar y liquidar contratos financieros y no es convertible (o tiene una convertibilidad limitada). Y en ausencia de mercados financieros abiertos, líquidos y profundos, con acceso a inversores extranjeros y que cuenten con la confianza de los mercados financieros internacionales, el renminbi podrá constituirse en una moneda de liquidación de intercambios comerciales y de inversión, especialmente en el ámbito regional. Pero será difícil que se convierta, en un horizonte visible, en una moneda de reserva relevante.

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Nº 30: Justicia


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Nº 29: Desafíos culturales


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Nº 28: Economías Regionales


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Nº 27: Economías Regionales


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Nº 26: Nº 26


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Nº 25: pueblos indígenas


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Nº 24: Ciencia y Poder


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Nº 23: pobreza II


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Nº 22: Pobreza


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Nº 18: Estado II


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Nº 13: Reforma fiscal I


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Nº 8: Ciencia y tecnología


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Nº 6: Empleo


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Nº 5: Hábitat y vivienda


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Nº 4: Argentina en el mundo


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Nº 3: Educación


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Nº 2: Medio ambiente


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Nº 1: Argentina hoy

Voces en el Fénix Nº 26
Un cuento chino

Nº 26

Artículos de este número

Marta Bekerman
Prefacio La expansión de la economía china. Desafíos y oportunidades
Robert Boyer
Cómo explica la especificidad del capitalismo chino su posición en la economía
Mariano Turzi
Cambios y continuidades en la China de Xi Jinping
Jorge E. Malena
La protección del comercio marítimo por parte de China: ¿conflicto en el horizonte con la India?
Eduardo Daniel Oviedo
Agotamiento del modelo exportador, incertidumbre sobre el régimen político y derechos humanos en China
Gustavo Alejandro Girado
El cambio en el patrón manufacturero de China
Marcos Antonio Macedo Cintra y Eduardo Costa Pinto
La Internealización del RENMINBI: POSIBILIDADES Y LÍMITES
Mario Rapoport
China: el país de los senderos que se bifurcan
Alejandro Fiorito
China: nuevo “centro cíclico de demanda” y crecimiento dirigido por el Estado
Marcos Antonio Macedo Cintra Eduardo Costa Pinto
América latina y China en el siglo XXI: complementariedades y rivalidades
Ariel M. Slipak
Las relaciones entre la República Popular China y la Argentina bajo la lupa de los postulados del modelo de crecimiento con inclusión social
José Bekinschtein
El “nuevo modelo chino”: ¿qué inserción para la Argentina?
Marta Bekerman, Federico Dulcich y Nicolás Moncaut
La emergencia de China y su impacto en la inserción internacional de la Argentina
Eduardo Crespo
Nuevo Bandung: China en África, expansión comercial, inversiones y reversión de los términos de intercambio
Nicolás Depetris Chauvin
La nueva transformación económica en África: el rol de China

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