El marco global pone serias restricciones a una fiscalidad de progreso

El marco global pone serias restricciones a una fiscalidad de progreso

Por Markus Meinzer

Los flujos financieros ilícitos, la evasión y elusión fiscal, son el principal obstáculo para lograr un sistema fiscal progresivo. Ante la negativa de los países centrales y los organismos internacionales a incrementar los controles, la solución para por incrementar los impuestos al capital.
 
Tax Justice Network ‚Äď International Secretariat


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Una parte del apartado ‚ÄúLas inadecuadas respuestas internacionales‚ÄĚ forma parte del documento ‚ÄúH√°gannos Pagar Impuestos Si Pueden - Am√©rica Latina‚ÄĚ, que ser√° publicado pr√≥ximamente por Tax Justice Network y fue escrito por Tomas Lukin.

Desde la década de 1980 América Latina registró un significativo aumento en la imposición general sobre bienes y servicios que se convirtió en la principal fuente de recursos. La generalización y fortalecimiento de los impuestos al consumo y los salarios fue impulsada desde los organismos multilaterales de crédito como mecanismo para recaudar, al tiempo que el FMI y el Banco Mundial reclamaban la apertura comercial y liberalización del sector externo. Así el impuesto al valor agregado (IVA) aumentó su participación desde 23% en 1990 al 36% en 2008. Como consecuencia de la reducción en los niveles de protección arancelaria y la eliminación de los impuestos a las exportaciones en la mayoría de los países los ingresos provenientes del comercio exterior y transacciones internacionales cedieron desde el 16% en 1990 hasta 7,2% en 2008.

En los pa√≠ses desarrollados la relaci√≥n entre impuestos directos e indirectos es la inversa. Esta diferencia significativa se registra aun cuando el nivel de imposici√≥n del IVA es muy similar ‚Äēincluso inferior‚Äē entre los pa√≠ses de la regi√≥n y el resto del mundo. En Am√©rica latina alrededor del 60% de los ingresos tributarios del conjunto de pa√≠ses proviene de la imposici√≥n de bienes y servicios, mientras que solo un 30% corresponde a impuestos a la renta, ganancias de capital, dividendos, patrimonio y otros impuestos directos. Por eso, el punto de partida fundamental para alcanzar un sistema fiscal progresivo es revertir la escasa contribuci√≥n del capital al financiamiento del Estado y los servicios p√ļblicos.

Las causas de esta transformaci√≥n de los sistemas fiscales son complejas pero todas tienen como ra√≠z el desmantelamiento de los controles de capital, la desregulaci√≥n del mercado financiero, la eliminaci√≥n de las regulaciones a la inversi√≥n y la administraci√≥n del comercio que fueron aplicadas, en muchas oportunidades, en el marco de los programas de ajuste estructural impulsados por el FMI y el Banco Mundial. Como resultado de ese proceso, los flujos financieros internacionales superaron ampliamente a los flujos de mercanc√≠as globales. Por su parte, los inversores individuales o institucionales, como las empresas multinacionales, comenzaron a presionar a los pa√≠ses con la relocalizaci√≥n de sus industrias o proyectos de inversi√≥n como mecanismo para obtener distintos beneficios fiscales y regulatorios. Ese proceso dio lugar a una competencia fiscal entre pa√≠ses (e incluso entre provincias de un mismo pa√≠s) para ver quien ofrec√≠a m√°s beneficios y regulaciones m√°s laxas y as√≠ atraer empresas. Como resultado, un amplio n√ļmero de estados se inventaron como para√≠sos fiscales donde las compa√Ī√≠as pod√≠an relocalizar los r√©ditos en papel o las cuentas bancarias sin pagar impuestos y cubri√©ndose en el m√°ximo anonimato y secretismo. La simplicidad con la que se pueden abrir cuentas offshore o inscribir sociedades an√≥nimas en otros pa√≠ses da lugar a un vac√≠o de regulaci√≥n.

En materia tributaria el resultado es chocante y genera situaciones irrisorias. Por ejemplo, una empresa multinacional productora de cerveza puede pagar menos impuestos sobre la renta en Ghana que una de sus empleadas que vende cerveza en la calle (ver reporte por ActionAid sobre SABMiller). Personas como Warren Buffet, el tercer hombre m√°s rico del planeta seg√ļn Forbes 2011, reclaman abiertamente una mayor imposici√≥n de la riqueza. En el New York Times, Buffet dijo en Agosto 2011: ‚ÄúLos impuestos a las ganancias que yo pagu√©, as√≠ como los impuestos sobre los salarios que yo pagu√© y que fueron pagados por mi, solo representaban el 17,4% de mis ingresos imponibles ‚Äďy esto es un porcentaje menor que el abonado por cualquiera de las 20 personas trabajando en nuestra oficina. Su carga tributaria era entre el 33% y 41% y en promedio era el 36%‚ÄĚ.

Los paraísos fiscales funcionan como ariete en la competencia fiscal que nos llevó a esta situación insostenible.

Magnitudes ‚Äď flujos il√≠citos y p√©rdidas por evasi√≥n fiscal

Para conseguir un cambio pol√≠tico es necesaria, como punto de partida, una base cient√≠fica bien establecida que describa y analice el problema. Ah√≠ encontramos el primer obst√°culo para hacer frente a los para√≠sos fiscales: no hay estimaciones oficiales que describan y analicen el problema en suficiente detalle. Aunque es evidente que el monto exacto de evasi√≥n fiscal mundial o por pa√≠s no se puede calcular, ya que es una actividad ilegal, los gobiernos podr√≠an hacer esfuerzos para estimar los montos y los flujos ilegales con m√°s detalle al cruzar y utilizar informaci√≥n del Banco de Pagos Internacionales (BIS), el FMI y otros organismos cuya informaci√≥n no est√° disponible para el p√ļblico general. Frente a esa ausencia, la sociedad civil comenz√≥ a trabajar activamente en la materia y, m√°s recientemente, Naciones Unidas comenz√≥ a contribuir con esta tarea.

En 2005, Tax Justice Network (TJN) public√≥ ‚ÄúTax Us If You Can‚ÄĚ donde estim√≥ econom√©tricamente que la p√©rdida de ingresos p√ļblicos por evasi√≥n fiscal como consecuencia de las inversiones financieras de personas f√≠sicas en centros offshore es de US$ 255 mil millones por a√Īo (basado en datos de Meryll Lynch y otras fuentes).

En Estados Unidos, la representación del Estado de Florida en el Congreso de ese país, estimó en una carta dirigida en 2011 al secretario del Tesoro de Estados Unidos, Timothy Geithner, que en Estados Unidos los no-residentes poseen inversiones en cuentas financieras por US$ 3 billones. El objetivo de la misiva era defender el secreto bancario que gozan esas inversiones y sus propietarios en un intento para frenar un proyecto de ley que hubiera forzado a reportar el nombre de los titulares de esas cuentas al IRS, el organismo recaudador norteamericano. La carta argumentaba que si esta legislación avanzaba, esos fondos se fugarían ya que precisamente se encontraban invertidos allí por la posibilidad de preservar el anonimato de las cuentas y el beneficio de la no-imposición.

En Noviembre 2011, Tax Justice Network estim√≥ en su publicaci√≥n ‚ÄúThe Cost of Tax Abuse‚ÄĚ el costo mundial anual por evasi√≥n fiscal domestica e internacional en US$ 3,1 billones o el 5,1% del PBI global. La estimaci√≥n se bas√≥ en estimaciones del Banco Mundial sobre el tama√Īo de las econom√≠as subterr√°neas de muchos pa√≠ses y en estimaciones de la tasa promedio efectiva de impuestos en estos pa√≠ses publicados por la Heritage Foundation.

Un estudio realizado por el GFI y el PNUD publicado en 2011 revel√≥ que los pa√≠ses menos desarrollados (o ‚Äúen desarrollo‚ÄĚ) perdieron US$ 197 mil millones por flujos financieros il√≠citos entre 1990 y 2008. El volumen total de flujos financieros il√≠citos provenientes de pa√≠ses en desarrollo era US$ 8,44 billones entre 2000 y 2009. El 5% de de los flujos il√≠citos financieros son sobornos, el 35% son dineros sucios provenientes de actividades ilegales como el trafico de droga, armas y personas, y el 60% est√° relacionado al comercio exterior y motivados por la evasi√≥n fiscal y/o aduanera.

Es importante tomar en cuenta que los principales pa√≠ses receptores de estos flujos financieros il√≠citos se descubrieron en 2010 en otro estudio del GFI: ‚ÄúThe Absorption of Illicit Financial Flows from Developing Countries‚ÄĚ. Estos no eran los sospechosos de siempre, es decir los t√≠picos centros financieros offshore, sino las avanzadas econom√≠as occidentales. GFI escribi√≥:

‚ÄúNuestro trabajo demuestra que los pa√≠ses desarrollados son los principales receptores del dinero que se fuga de los pa√≠ses en desarrollo. Los bancos de los pa√≠ses desarrollados absorben entre el 56% y 76% de esos flujos, una cifra considerablemente mayor que la de los centros financieros offshore. As√≠, el problema de la absorci√≥n de los flujos de capitales il√≠citos recae fundamentalmente sobre Europa y Estados Unidos, aun m√°s que sobre los para√≠sos fiscales y las jurisdicciones del secreto.‚ÄĚ

Para√≠sos fiscales ‚Äď una cuesti√≥n perversa

En TJN preferimos hablar de ‚Äújurisdicciones del secreto‚ÄĚ (secrecy jurisdictions) en vez de ‚Äúpara√≠sos fiscales‚ÄĚ. Esto se debe a que las bajas tasas de impuestos no ser√≠an un problema en s√≠ mismo si hubiese transparencia y las administraciones tributarias de todo el mundo pudiesen conocer desde afuera a cada uno de sus ciudadanos que resulta due√Īo de cuentas bancarias o trusts o sociedades an√≥nimas en el extranjero. Si el sistema funcionara as√≠, no habr√≠a problema con el bajo nivel de los impuestos caracter√≠stico de estos pa√≠ses. El problema clave es el velo de opacidad, de falta de transparencia que se crea deliberadamente en las jurisdicciones secretas y que impide a las instituciones nacionales competentes detectar a sus ciudadanos usando las regulaciones (tributarias, societarias, y otras) de dicha jurisdicci√≥n secreta.

Caben pocas dudas de que las ‚Äúlistas negras‚ÄĚ de para√≠sos fiscales o centros offshore publicadas por la OCDE y otros organizaciones internacionales en los a√Īos 2000 y 2009 fueron inconsistentes. En el a√Īo 2000, por ejemplo, faltaron Suiza y Luxemburgo, mientras que en la lista ‚Äúnegro-gris-blanco‚ÄĚ difundida en 2009 no figura Londres, el centro offshore m√°s grande del mundo, ni los Estados Unidos que con su programa ‚ÄúQualified Intermediaries‚ÄĚ (QI) de inversiones an√≥nimas atrae billones de d√≥lares del extranjero no declarado, gran parte proveniente de Am√©rica Latina.

Dadas estas inconsistencias y la confusi√≥n en las definiciones de lo que constituye un para√≠so fiscal, en 2009 TJN public√≥ por primera vez su programa de investigaci√≥n sobre jurisdicciones del secreto, y se publicaron los resultados en el sitio web www.secrecyjurisdictions.com con m√°s de 1200 p√°ginas de datos. En el a√Īo 2011 toda la base de datos fue publicada por segunda vez.

A la vez, TJN public√≥ el √ćndice de Opacidad Financiera (Financial Secrecy Index), que se nutre en gran parte de esta base de datos. La meta principal de este √≠ndice era corregir una perspectiva distorsionada acerca de las jurisdicciones del secreto m√°s importantes del mundo. La imagen tradicional de unas islas ex√≥ticas con palmeras y maletas llenas de d√≥lares constituye una desviaci√≥n de la realidad, un ‚Äúerror‚ÄĚ. En 2011, se demostr√≥ que las jurisdicciones que m√°s contribuyen al sistema financiero opaco global est√°n lideradas por Suiza, Islas Caim√°n y Luxemburgo, seguidos por Hong Kong y Estados Unidos.

Otro resultado importante del segundo √≠ndice de opacidad fue el reconocimiento de que ser o no una jurisdicci√≥n secreta hoy en d√≠a ya no es una cuesti√≥n de ‚Äúblanco o negro‚ÄĚ. Es m√°s, hay que enfatizar que la mayor√≠a de los pa√≠ses ‚Äēen uno u otro punto‚Äē brindan grados variables de anonimato o ‚Äúsecretismo‚ÄĚ a los inversores extranjeros. Esto puede ocurrir intencionalmente, o por falta de adecuados mecanismos de transmisi√≥n de la informaci√≥n.

Por esto, el √ćndice 2011 hace hincapi√© en el espectro de opacidad que podemos observar entre los pa√≠ses. As√≠ se contrarresta la tendencia usual de los grandes poderes de se√Īalar con el dedo a pocos supuestos ‚Äúvillanos‚ÄĚ para desviar la mirada de la propia casa. La imagen 1 muestra los niveles de opacidad/‚Äúsecretismo‚ÄĚ que exhiben los 73 pa√≠ses analizados (los c√≥digos ISO del gr√°fico pueden verse en http://www.europarl.europa.eu/transl_es/plataforma/pagina/maletin/colecc/glosario/pe/paises.htm).

Ahí se encuentra el segundo obstáculo para (re)construir un sistema fiscal progresivo: las mayores potencias mundiales que se encuentran en el seno de poderosas organizaciones internacionales cómo la OCDE, son importantes jugadores en el sistema financiero offshore que se nutre de y esconde plata proveniente de la evasión fiscal, del crimen organizado y de sobornos. Las políticas internacionales desarrolladas por estos mismos organismos son poco efectivas y constituyen políticas simbólicas. Existe un vacío institucional internacional en materia tributaria que solo una decidida alianza de países con integridad y con participación de la sociedad civil puede llenar con credibilidad.

En ese sentido Jorge Gaggero del CEFID-AR destaca la complejidad de los ‚Äúintereses cruzados‚ÄĚ al interior del grupo G20 para avanzar en temas como los para√≠sos fiscales. Dentro de los veinte pa√≠ses miembro conviven los principales perjudicados por los flujos financieros il√≠citos como China, India, M√©xico, Rusia y Arabia Saudita, y los m√°s beneficiadas en t√©rminos relativos por la fuga de capitales como son Estados Unidos, el Reino Unido y la Uni√≥n Europea. Al mismo tiempo contempla estados que son la sede de los principales para√≠sos fiscales como el Reino Unido y Europa continental, o naciones que experimentan una fuga sostenida y son sede de jurisdicciones del secreto como China con su regi√≥n administrativa especial, Hong Kong.

Las inadecuadas respuestas internacionales

El tercer obstáculo para lograr un sistema fiscal progresivo a escala nacional se desprende del punto anterior; se trata de los distintos conflictos de intereses existentes al interior de los organismos multilaterales. Estas organizaciones desarrollaron mecanismos ineficientes para hacer frente a una amplia gama de problemas y los han promovido a nivel internacional. Dos de esos mecanismos merecen detallarse aquí.

Primero, la respuesta del G20 y la comunidad internacional al tema de evasi√≥n fiscal en el marco de la crisis financiera en el mundo OCDE fue de promover el Foro Global de transparencia e intercambio de informaci√≥n tributaria y su est√°ndar. Este est√°ndar fue dise√Īado en el seno del mundo offshore entre 2000 y 2002 por una agrupaci√≥n de once para√≠sos fiscales (como Islas Cayman, Bermuda, San Marino) y la OCDE. La mayor√≠a decidi√≥, en esta agrupaci√≥n, establecer el sistema de tratados bilaterales de intercambio de informaci√≥n tributaria, conocidos bajo su sigla inglesa TIEA (Tax Information Exchange Agreements). Entre otras debilidades importantes, el problema m√°s significativo del est√°ndar es que solo permite el intercambio de informaci√≥n por solicitud para casos individuales (‚Äúuno por uno‚ÄĚ). Vale decir, una administraci√≥n tributaria tiene que conocer el hecho antes para poder solicitar la informaci√≥n que, luego de obtenida, le podr√≠a permitir probar el hecho en cuesti√≥n. Por ejemplo, y entre otras informaciones requeridas, antes de poder pedir informaci√≥n hay que proporcionar el nombre del propietario de las cuentas bancarias, la identificaci√≥n del banco, las circunstancias del caso y explicaciones acerca de por qu√© la parte solicitante piensa que la informaci√≥n est√© disponible en la jurisdicci√≥n interrogada. De hecho, solamente se pueden pedir datos en los casos para los cuales la administraci√≥n tributaria ya dispone de medios probatorios (por lo menos, cuando la contraparte es un para√≠so fiscal).

Si bien este sistema puede ayudar a completar los casos avanzados por un investigador tributario, no brinda la información necesaria para investigar y conocer nuevos casos. Sin tener una sospecha concreta, hoy no se puede pedir información. Por ende, este sistema no asegura efectos de disuasión significativos. Esto no cambió después del 2010, cuando se lanzaron las nuevas evaluaciones mutuas llevadas a cabo por ese Foro Global. Las evaluaciones mutuas, al contrario, ponen el foco en los sospechosos de siempre, que son muchas veces islas aisladas que no adhieren lo suficiente al estándar, arriesgando distraer la mirada de los problemas que existen al interior de los grandes poderes occidentales.

Estudios acad√©micos recientes confirman que la firma de TIEAs y la campa√Īa del G20 en t√©rminos de localizaciones de dep√≥sitos bancarios no tuvieron un efecto relevante de disuasi√≥n. De este modo, los problemas asociados a los flujos financieros il√≠citos y el distorsionado patr√≥n de inversiones de portafolio global permanecen intactos, mientras que la OCDE y el Foro Global reclaman, jubilosos, el supuesto fin del secreto bancario.

El cambio en el pensamiento del director de √°rea fiscal de la OCDE parece haber generado tambi√©n un cambio de eje en el tratamiento de esta cuesti√≥n. En una entrevista del ‚ÄúInternacional Tax Review‚ÄĚ a Pascal Saint-Amans dice:

‚ÄúA pesar de su rol central en materia de transparencia e intercambio de informaci√≥n en la OCDE a lo largo de los √ļltimos a√Īos, Saint-Amans no ve a estas cuestiones como un aspecto central de su gesti√≥n:
‚ÄėLa transparencia es central y nosotros tenemos una agenda en la materia. Pero para mi, el negocio central de la OCDE son los tratados impositivos, los precios de transferencia y la eliminaci√≥n de la doble imposici√≥n. Debemos regresar a nuestra actividad principal, no estoy seguro de que haya sido abandonada pero podr√≠amos reforzarla para asegurarnos de que tenemos los principios adecuados e implementables‚Äô‚ÄĚ

El √©nfasis del funcionario de la OCDE en la tarea de evitar la doble imposici√≥n indica una preocupaci√≥n primaria a favor de los intereses de corporaciones multinacionales y sus inversores que abrir√°, entre otros, el camino para que los para√≠sos fiscales firmen tratados de doble imposici√≥n en vez de tratados limitados al intercambio de informaci√≥n, aunque no tengan actividad econ√≥mica sustancial. La pr√°ctica favorecida por corporaciones de ‚Äútreaty shopping‚ÄĚ se va a intensificar como resultado, y en consecuencia las corporaciones van a lograr su objetivo: pagar menos impuestos. El cambio de foco anunciado por la OCDE, junto con su oposici√≥n a la implementaci√≥n de un sistema de transparencia corporativa a trav√©s de cuentas pa√≠s por pa√≠s (‚Äúcountry-by-country reporting‚ÄĚ) sugeridas, entre otros, por la sociedad civil, permitir√° abrir nuevas oportunidades de elusi√≥n y evasi√≥n fiscal para las empresas multinacionales.

El segundo ‚Äúmecanismo d√©bil‚ÄĚ promovido por organismos internacionales est√° vinculado con la necesidad de las naciones de que las multinacionales paguen impuestos. Los ‚Äúprecios de transferencia‚ÄĚ son un problema muy importante a este respecto.

Los precios de transferencia son los valores que utilizan las compa√Ī√≠as ‚Äēen buena medida a su arbitrio, para satisfacer sus intereses; vale decir, a costa de los fiscos nacionales‚Äē para el intercambio intrafirma de bienes y servicios a nivel internacional. Es una pr√°ctica considerada en grandes partes del globo normal y legal siempre y cuando se desarrolle mediante el uso del denominado principio del precio justo establecido por la OCDE. El arm‚Äôs length principle, como se lo denomina en ingl√©s, dispone que las empresas deben cobrar por sus bienes y servicios un precio equivalente a aquel que resultar√≠a del comercio entre dos entidades no vinculadas. Se supone que el precio que surge de este principio se equipara, en forma aproximada, al precio en el mercado mundial.

Sin embargo, en la pr√°ctica, existen precios dentro de las complejas cadenas de producci√≥n global que son muy dif√≠ciles de establecer porque son espec√≠ficos a esas compa√Ī√≠as, tales como marcas, propiedad intelectual, patentes, servicios, asesoramiento, franquicias, logotipos y otros activos intangibles. Incluso existen dificultades para valuar algunos componentes terminados de los productos que nunca van a ser vendidos en un mercado abierto.

A trav√©s de este mecanismo las empresas pueden establecer entonces precios que les permiten registrar sus ganancias en cualquier jurisdicci√≥n donde posean una subsidiaria o firma controlada. En un contexto donde seg√ļn el OCDE 2002 el 60% del comercio internacional se realiza entre subsidiarias de las mismas empresas multinacionales, la posibilidad de llevar adelante las comparaciones necesarias para aplicar el principio del precio justo y evitar abusos en materia fiscal son limitadas. Por ello estas normas, tal como son formuladas e interpretadas por la OCDE, representan un problema sobre todo para pa√≠ses en desarrollo por ser demasiado complejas e inefectivas para intentar limitar con eficacia los abusos.

Las pr√°cticas m√°s utilizadas para ‚Äúabusar‚ÄĚ de los precios de transferencia de acuerdo con Murphy, Palan y Chavagneux, tres especialistas brit√°nicos, son:

‚ÄĘ Subfacturaci√≥n de las exportaciones en el pa√≠s productor a trav√©s de un destino ficticio, un para√≠so fiscal, que luego vende el bien a su valor ‚Äúreal‚ÄĚ. La diferencia entre ambos precios, el del para√≠so y el del destino efectivo, es el monto de la fuga de capitales. Esos beneficios son registrados en una jurisdicci√≥n con baja o nula imposici√≥n a la renta. De este modo, la exportaci√≥n de las mercanc√≠as sigue dos trayectorias, una contable con un recorrido que se triangula a trav√©s de un para√≠so fiscal y otra f√≠sica ya que los bienes, en rigor, fueron embarcados directamente por la firma desde el pa√≠s exportador hacia el importador, sin intermediarios.

‚ÄĘ Sobrefacturaci√≥n de importaciones. La sobrecarga en el precio constituye la fuga de capital que suele ser depositada en una cuenta bancaria offshore de la importadora.

‚ÄĘ Declarar informaci√≥n err√≥nea acerca de la calidad o el grado de los bienes importados para sustentar la sobre o sub declaraci√≥n realizada.

‚ÄĘ Brindar informaci√≥n inexacta acerca las cantidades importadas para ‚Äúdar sustento‚ÄĚ a la sobre o sub declaraci√≥n practicada.

‚ÄĘ Dise√Īar transacciones ficticias a trav√©s de las cuales se ‚Äúrealiza‚ÄĚ un desembolso, aunque la operaci√≥n nunca se materialice. Una estrategia difundida es la de pagar por importaciones o servicios que nunca terminan llegando a destino, o por intereses para cancelar pr√©stamos del exterior (originados usualmente en un para√≠so) que constituyen ‚Äēen rigor‚Äē inversiones de capital (‚Äúequity‚ÄĚ)‚ÄĚdisfrazadas‚ÄĚ.

Al mismo tiempo, la OCDE desarrolló criterios globalmente utilizados para las operaciones con precios de transferencia basados en el criterio del principio de plena competencia (arm’s length principle).

A pesar de su creciente difusi√≥n y aceptaci√≥n, el principio de plena competencia ‚Äētal y como es promovido por la OCDE‚Äē resulta cuestionado. Los especialistas de Tax Justice Network, David Spencer y James Henry, advierten que:

‚ÄĘ La metodolog√≠a es muy compleja de instrumentar incluso para las administraciones tributarias de los pa√≠ses desarrollados

‚ÄĘ No existen datos sobre ‚Äúprecios de mercado‚ÄĚ y transacciones necesarias para realizar las comparaciones. Este representa el principal obst√°culo pr√°ctico para implementar el principio de plena competencia de la OCDE. El rentable mercado de informaci√≥n est√° dominado por un pu√Īado de empresas de bases de datos holandesas y europeas. Henry advierte que es necesario bajar los precios o requerir que las multinacionales corran con los costos de los estudios. Adem√°s, existen mercados para los cuales no existen comparaciones posibles.

‚ÄĘ Pero incluso cuando existe la evidencia necesaria, el mecanismo de ‚Äúresoluci√≥n de disputas‚ÄĚ que impulsa la OCDE est√° sujeto a un largo y costoso proceso legal.

‚ÄĘ Una fuente de apoyo significativa para la hegemon√≠a de las pr√°cticas de precios de transferencia de la OCDE proviene de sectores que tienen intereses particulares en su continuidad. Empresas auditoras, estudios de abogados y consultoras que obtienen jugosos ingresos por brindar servicios vinculados a estos sistemas. Cuanta mayor sea la complejidad de las reglas y m√°s dificultades existan para la administraci√≥n, mayores ser√°n los ingresos de estos ‚Äúespecialistas‚ÄĚ.

Conclusión

A nivel internacional, el primer problema es la ausencia de un foro adecuado para atacar los problemas derivados de los flujos financieros il√≠citos, la evasi√≥n y elusi√≥n fiscal. La necesidad de mejorar el abordaje fiscal sobre las empresas multinacionales y la relevancia que posee poner en pr√°ctica un sistema de intercambio de informaci√≥n fiscal efectiva son las dos √°reas m√°s visibles del problema. Mientras que la OCDE carece de legitimidad y tiene fuertes conflictos de inter√©s en su interior, a la ONU le faltan recursos y, posiblemente, se encontrar√° tambi√©n ‚Äēen alg√ļn momento‚Äē con sus propios conflictos de inter√©s. A nivel nacional, las posibilidades de acci√≥n son limitadas sin arriesgar el retorno de un nacionalismo destructivo. Sin embargo, algunos mecanismos unilaterales tales como la iniciativa FATCA (Foreign Account Tax Compliance Act) de los Estados Unidos podr√≠an ayudar al desarrollo de una din√°mica decisiva al tratar directamente con el sector privado en el extranjero, en vez de negociar con gobiernos. Se trata de una ley norteamericana que estar√° vigente desde 2013 y requiere a todos los intermediarios financieros del exterior que quieran hacer negocios en Estados Unidos que env√≠en informes fiscales acerca de las cuentas que poseen ciudadanos norteamericanos a la autoridad fiscal de ese pa√≠s. Algunos pa√≠ses como Francia, Alemania, Espa√Īa e Inglaterra ya se comprometieron a cooperar con Estados Unidos por lo que ‚Äēes posible‚Äē que la FACTA termine volvi√©ndose una iniciativa multilateral.

La Task Force on Financial Integrity and Economic Development promueve cinco medidas que podr√≠an contribuir a reducir los obst√°culos que interpone el sistema financiero internacional a la construcci√≥n de un sistema fiscal progresivo. Por ejemplo, las empresas deben comprometerse a difundir informaci√≥n sobre sus actividades en cuentas pa√≠s-por-pa√≠s. De este modo, todas las partes interesadas a nivel global podr√°n conocer en qu√© pa√≠ses tienen presencia, qu√© tipo de empresa los representa ‚Äďfilial, subsidiaria, franquicia-, qu√© nombre utilizan en cada lugar, qui√©nes son sus directivos reales y no aquellos que ‚Äúalquilan‚ÄĚ sus identidades, cu√°les son las actividades que all√≠ desarrollan, cu√°ntos impuestos pagan y por qu√© conceptos, su rentabilidad, costos laborales y cantidad de empleados, hasta emisiones de di√≥xido de carbono de las que fueran responsables.

Hacer frente, en el mediano plazo, a los obstáculos internacionales para construir un sistema fiscal progresivo también requerirá repensar el modelo de sociedad y bienestar basado en el aumento del consumo. Puede ser necesaria la educación y maduración de las futuras generaciones para que se entienda que el excesivo consumo no cumple, ni en el norte ni en el sur del planeta, su promesa de una vida plena, más satisfactoria. Si la política fiscal partiese de esta premisa es posible que se alcancen en un menor plazo mejoras concretas para las personas más vulnerables de nuestro planeta.

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Art√≠culos de este n√ļmero

Jorge Gaggero
Marco histórico (y propósitos de esta empresa)
Juan Pablo Jiménez / Andrea Podestá
La política fiscal en América latina: pasado reciente, presente y futuro
Oscar Cetr√°ngolo
Nuevos y viejos desaf√≠os de las pol√≠ticas p√ļblicas en la Argentina
Juan Carlos Gómez Sabaíni / Dalmiro Morán
Las políticas tributarias. La Argentina en el marco regional
Francisco Eggers
Deuda p√ļblica: de la crisis al desendeudamiento
Horacio Castagnola
La problemática de la administración tributaria nacional
Darío Rossignolo
El impacto del presupuesto sobre la equidad (2010) (las principales reformas sugeridas por la ‚Äúfoto‚ÄĚ del bicentenario)
Markus Meinzer
El marco global pone serias restricciones a una fiscalidad de progreso
Juan Enrique Valerdi
Esbozo de una propuesta de reforma tributaria elaborada para la Cámara de Diputados de la Nación (2007)
Luis Omar Fern√°ndez
Impuesto a las ganancias: algunas propuestas de reforma
Salvador Treber
La imposici√≥n al ‚Äúcampo‚ÄĚ (pasado, presente y futuro)
Lic. Roberto Kozulj
Estrategias para el sector energético y fiscalidad: un desafío crítico
Jorge Remes Lenicov
¬ŅPor qu√© a√ļn no tenemos una nueva ley de coparticipaci√≥n federal?
Angel José Sciara
La cuestión fiscal federal (una visión nacional desde la provincia de Santa Fe)
Luciano Di Gresia
El aporte federal de la provincia de Buenos Aires

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